CASTILLO DE ARÉVALO. Historia

1 ÁVILA. Castillo de Arévalo 0 Comentarios »

La villa de Arévalo (Ávila) se localiza junto a la Autovía A6, a la altura del kilómetro 123. Se encuentra a 50 Km de Avila, 58 de Segovia, 77 de Valladolid, 90 de Salamanca y 126 de Madrid; y está en el centro de la comarca de “La Moraña”. El castillo está ubicado en el extremo norte de la villa y presenta un fácil acceso tanto en coche como andando desde la localidad.

Historia:

La villa de Arévalo, protegida por los fosos naturales que forman los ríos Arevalillo y Adaja, estuvo poblada al menos desde época visigoda. Tras un desconocido hiato altomedieval, la repoblación castellana de la zona se realizó a partir de 1088 a cargo de Raimundo de Borgoña y cinco linajes nobles que asumirán la defensa de la villa, tanto de un posible ataque islámico cómo del vecino reino cristiano de León.

Para la buena defensa de la villa se construyó una muralla de estilo mudéjar a lo largo del S.XII, a la vez que se reutilizaron las torres de algunas iglesias a modo de atalayas defensivas. Las murallas de Arévalo, de la que aún se conservan restos de gran envergadura, poseían varias puertas y portillos; uno de los cuales se encuentra en buen estado de conservación en el propio interior de la Torre del Homenaje del Castillo.

A partir del S. XIV, la villa de Arévalo se vinculó a las reinas de Castilla; a principios de siglo era de María de Molina y a mediados de siglo lo fue de Blanca de Borbón, esposa de Pedro I; quién la recluyó en Arévalo en 1353, tres días después de su boda, para así poder volver con su amante María de Padilla.

Tras la muerte de Juan II en 1454, la villa de Arévalo pasó a pertenecer a su viuda Isabel de Portugal. Con ella, vivirán en Arévalo durante algunos años el infante Alonso y la infanta Isabel (la futura Reina Católica).

La debilidad política que caracterizó al reinado de Enrique IV se vio plasmada en las grandes cesiones que concedió a la nobleza a cambio de su apoyo. Uno de los principales beneficiados fue Álvaro de Zúñiga, Conde de Plasencia, que pasó a poseer en 1469 el título de Duque de Arévalo, arrebatándole esta villa a la reina Isabel de Portugal.

Castillo de Arévalo (Ávila). Entrada y torre mayor antes del inicio de la intervención arqueológica en la explanada exterior.

Durante el periodo en el que Álvaro de Zúñiga estuvo en posesión de la villa de Arévalo, se decidió construir una fortaleza en el vértice de unión de los dos ríos; tal como se refleja en su testamento “la fortaleza que yo e la dicha duquesa mi mujer en ella edificamos que fue entregada a la reina doña Ysabel”.

En la guerra de Sucesión producida tras la muerte de Enrique IV, el duque de Arévalo optó por el bando de Juana y Alfonso de Portugal, por lo que, a pesar de que se cambió de bando antes del fin de la guerra, los Reyes Católicos le confiscaron tanto la villa de Arévalo como su castillo en 1480, a cambio de una compensación económica.

Tras la muerte de Isabel en 1504, comenzó una gran reforma del castillo, que lo transformará en una fortaleza artillera renacentista.

Más tarde, la villa de Arévalo fue cedida por Fernando el Católico en su testamento a su segunda mujer, Germana de Foix, provocando con esta decisión que la villa se levantase en armas bajo el mando de Juan Velázquez (albacea de la reina Isabel), para poder seguir siendo villa de realengo. Tras un fuerte sitio que duró varios meses, en el que murió el hijo de Juan Velázquez, la villa acabó rindiéndose en 1517.

Después, a cambio del apoyo incondicional de la villa a la causa imperial en la guerra de las Comunidades, Arévalo volvió a convertirse en una villa de realengo en 1520.

A lo largo del S. XVI, Arévalo entró en un letargo y su castillo únicamente cumplió una función de prisión, destacando presos de relevancia como el príncipe Guillermo de Orange.

Grabado del castillo de Arévalo. Litografía de F.J. Parcerisa: Recuerdos y bellezas de España. S. XIX

Los dibujos y descripciones del S. XIX nos muestran un castillo arruinado. Esta ruina cesó a mediados del S. XX, cuando el pueblo cedió el edificio al Ministerio de Agricultura, quién decidió reutilizar el castillo como granero. La restauración que ahora se lleva a cabo pretende proteger el edificio de varias amenazas de derrumbes y desprendimientos, así como parar el deterioro que estaban produciendo las humedades. Todo ello, bajo el máximo respeto al edificio histórico y tratando de poner en valor todas las estructuras arquitectónicas de su Historia

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