Conferencia sobre las excavaciones de Calatrava la Vieja 2014

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SEMANA DE LA CIENCIA. Madrid: Conferencias de Rosario Cebrián y Manuel Retuerce sobre las Excavaciones Arqueológicas realizadas en 2014 en Segóbriga (Cuenca) y Calatrava la Vieja (Ciudad Real), respectivamente, por el Área de Arqueología de la Fac. de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid dentro del Programa de Investigaciones sobre Arqueología de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Días 6 y 11 de noviembre de 2014.

CALATRAVA LA VIEJA: relación de la Bibliografía según el orden cronológico de publicación.

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RELACIÓN CRONOLÓGICA DE LOS ESCRITOS RELATIVOS A CALATRAVA LA VIEJA (Carrión de Calatrava, Ciudad Real), TRAS  31 AÑOS DE EXCAVACIONES E  INVESTIGACIONES EN EL YACIMIENTO ARQUEOLÓGICO.

NOTA: Muchos de ellos se pueden bajar en PDF a través de la Categoría del Blog nº 7: Libros y artículos en PDF

1.- Manuel Retuerce & Isidoro Lozano (1986): “Calatrava la Vieja: Primeros resultados arqueológicos”. Actas del I Congreso de Arqueología Medieval Española. Huesca, Abril 1985. Tomo III, p. 57-75. Zaragoza.

2.- Arturo Morales, Ruth Moreno & M.A. Cereijo (1988): “Calatrava la Vieja: Primer informe sobre la fauna de vertebrados recuperada en el yacimiento almohade. Primera parte: Mamíferos”. Boletín de Arqueología Medieval, 2, p. 7-48.

3.- Germán Prieto & Alfonso Martín (1988): “Dos tumbas de la maqbara de Calatrava la Vieja”. Boletín de Arqueología Medieval, 2, p. 125-135.

4.- Manuel Retuerce & Juan Zozaya (1989): “Un sistema defensivo hidráulico autónomo: Calatrava la Vieja” III Congreso de Arqueología Medieval Española. Oviedo, 1989. Tomo II. p. 353-359. Oviedo.

5.- Adolfo Luis Aguilar (1990): “Calatrava la Vieja: Primer informe sobre la fauna de vertebrados recuperada en el yacimiento almohade. Segunda parte: Aves”. Boletín de Arqueología Medieval, 4, p. 285-309.

6.- Juan Zozaya (1990): “Un cipo funerario procedente de Calatrava la Vieja”. Boletín de Arqueología Medieval, 4, p. 311-320.

7.- Roselló, Eufrasia & Arturo Morales (1991): “Calatrava la Vieja: Primer informe sobre la fauna de vertebrados recuperada en el yacimiento almohade. Tercera parte: Peces”. Boletín de Arqueología Medieval, 5, p. 113-133.

8.- Manuel Retuerce (1992): “La Meseta islámica como tierra de frontera”. En: Alarcos, 1195. El fiel de la balanza, 81-99. Toledo.

9.- Manuel Retuerce (1994): “Calatrava la Vieja. Diez años de investigación arqueológica”. En:Arqueología en Ciudad Real, p. 211-241. Patrimonio Histórico-Arqueología. Castilla-La Mancha, 8. Toledo.

10.- Juan Zozaya, Manuel Retuerce & Alfredo Aparicio (1995): “Cerámica andalusí de reflejo dorado: 1195-1212″. 5ème Colloque sur la Céramique Médiévale  (Rabat, 1991), p. 121-124. Rabat.

11.- Manuel Retuerce (1996): “Documentación arqueológica de una ciudad almohade de la Meseta: Calatrava”. Alarcos, 1195. Actas del congreso internacional conmemorativo del VIII Centenario de la batalla de Alarcos. (Ciudad Real, 1995), p. 211-222. Ciudad Real.

12.- Manuel Retuerce & Antonio de Juan (1999): “La cerámica almohade en verde y manganeso de la Meseta”. Arqueología y Territorio Medieval, 6, 241-260. Actas del Coloquio: La cerámica andalusí. 20 años de investigación. Universidad de Jaén. Jaén, Octubre, 1997. Jaén.

13.- Manuel Retuerce (1999): “Calatrava la Vieja”. En: Itinerario cultural de Almorávides y Almohades. Magreb y Península Ibérica. Fundación El Legado andalusí. Granada.

14.- Manuel Retuerce & Miguel Ángel Hervás (1999): “Calatrava la Vieja. Fortificación de una ciudad islámica de la Meseta”. Castillos de España, 113, p. 23-43.

15.- Manuel Retuerce (1999): “Calatrava la Vieja. Últimos descubrimientos sobre su arqueología y urbanismo”. Qurtuba. Estudios andalusíes, 3, p. 246-250.

16.- Miguel Ángel Hervás & Manuel Retuerce (1999): “La gran sala con piscina. ¿Un baño árabe en el alcázar de Calatrava la Vieja?”. En: I Jornadas de Patrimonio Histórico en Ronda“Baños árabes. Arqueología y Restauración” (Ronda, 1998). Eds. Manuel Acién; Pedro Aguayo & José Manuel Castaño. p. 129-161. Ronda.

17.- Manuel Retuerce & Miguel Ángel Hervás (2000): “Calatrava. Capital de La Mancha”. La Aventura de la Historia. 21 (julio, 2000), p. 84-91.

18.- Miguel Ángel Hervás & Manuel Retuerce (2000): “Calatrava la Vieja, capital islámica de la región”. El patrimonio arqueológico de Ciudad Real. Métodos de trabajo y actuaciones más recientes. Luis de Benítez de Lugo Enrich (coord.), p. 297-322. Valdepeñas.

19.- Miguel Ángel Hervás, Manuel Retuerce & Jacques Thiriot (2000): “La fabrication du plâtre au début du XXe siècle à Calatrava-la-Vieja. (Castille-La Mancha, Espagne). Maison et installations de la plâtrière Juana la «Perdía»”. Arts du feu et productions artisanales. XXe Rencontres Internationales et d’Histoire d’Antibes. (1999). p. 505-517. Antibes.

20.- Manuel Retuerce (2002): Fichas: “tercio de dinar de Abderramán III, dinar almorávide, jarras de vidrio y jarra de reflejo dorado”. En Catálogo: La Lección del Tiempo. Toledo.

21.- Manuel Retuerce & Miguel Ángel Hervás (2002): “Calatrava la Vieja: de medina a encomienda”. En: Mil anos de fortificações na Península Ibérica e no Magreb (500-1500). Actas do Simposio Internacional sobre castelos. Palmela, 2000, p. 311-317. Lisboa.

22.- Manuel Retuerce & Miguel Ángel Hervás (2004): “Excavaciones arqueológicas en Calatrava la Vieja. Planteamientos y principales resultados”. En: Investigaciones arqueológicas en Castilla-La Mancha. 1996-2002Patrimonio Histórico-Arqueología. Castilla-La Mancha, 18, p. 381-393. Toledo.

23.- Miguel Ángel Hervás & Manuel Retuerce (2005): “La medina de Calatrava la Vieja en el s. XIII. Una primera aproximación”. En: Arqueología y territorio medieval, 12.2. p. 147-188. Jaén.

24.- Miguel Ángel Hervás, Antonio de Juan & Manuel Retuerce (2006): “Alarcos y Calatrava. Un territorio unido por el Guadiana. Investigación, restauración y difusión”. En: Al-Ândalus. Espaço de mudança. Balanço de 25 anos de história e arqueologia medievais. Seminario Internacional. Homenagem a Juan Zozaya Stabel-Hansen. Mértola, 16-18 de mayo de 2005. pp. 86-100. Mértola.

25.- León Hernández-Canut; Miguel Ángel Hervás & Manuel Retuerce (2006): “La circulación monetaria en tiempos de Alfonso X. Un hallazgo de Calatrava la Vieja”. En El mundo urbano en la Castilla del siglo XIII, Vol. 2, pp. 141-155, Sevilla, 2006.

26.- J. Thiriot, Miguel Ángel Hervás & Manuel Retuerce (2008): “Prélèvement pour la datation par archéomagnétisme sur les tours de l’alcázaba de Calatrava la Vieja”.  En: Cerâmica medieval e pós-medieval. Métodos e resultados para o seu estudo. Actas das 4ª jornadas. Tondela (octubre, 2000). Tondela. p. 87-94.

27.- J. Barrio & J. Chamón (eds.) Manuel Retuerce & alli (autores) (2008): Proyecto Dorados. Tecnología, conservación y restauración de los metales dorados medievales. Tecnología y conservación del Patrimonio Arqueológico/II. Universidad Autónoma de Madrid. Madrid. ISBN: 978-84-612-7978-4.

28.- Manuel Retuerce; Miguel Ángel Hervás & Antonio de Juan (2009): “La cerámica islámica de Calatrava la Vieja y Alarcos. Nuevos hallazgos”. VIII Congreso Internacional de Cerámica Medieval en el Mediterráneo. Ciudad Real-Almagro, 2006. 2 vol. p. 729-758.

29.- Manuel Melero; Manuel Retuerce & Miguel Ángel Hervás (2009): “Cerámica del siglo XIII en Calatrava la Vieja (Ciudad Real)”. VIII Congreso Internacional de Cerámica Medieval en el Mediterráneo. Ciudad Real-Almagro, 2006. 2 vol. p. 759-772.

30.- Miguel Ángel Hervás; Manuel Retuerce & Jacques Thiriot (2009): “Ensayo de prospección cartografiada sobre una zona de alfares en Calatrava la Vieja (Carrión de Calatrava, Ciudad Real, España)”. VIII Congreso Internacional de Cerámica Medieval en el Mediterráneo. Ciudad Real-Almagro, 2006. 2 vol. p. 995-1004.

31.- Rubén Pérez & Manuel Retuerce (2009): “Tinajas impresas bajomedievales con caligrafía procedentes de Calatrava la Vieja”. VIII Congreso Internacional de Cerámica Medieval en el Mediterráneo. Ciudad Real-Almagro, 2006. 2 vol. p. 1005-1013.

32.- Miguel Ángel Hervás & Manuel Retuerce (2009): “Calatrava la Vieja, primera sede de la Orden Militar de Calatrava”. En: Ángel Madrid Medina & Luís Rafael Villegas Díaz (eds.): El nacimiento de la orden de Calatrava. Primeros tiempos de expansión (siglos XII y XIII), Actas del I Congreso Internacional con motivo del 850 aniversario de la fundación de la Orden de Calatrava, 1158-2008 (Almagro, octubre 2008), pp. 83-140 (Ciudad Real, Instituto de Estudios Manchegos, 2009).

33.- Ramón Gallego; Francisco José Cuenca; Miguel Ángel Hervás & Manuel Retuerce (2009): “Plan de recuperación de los molinos hidráulicos de ribera del Alto Guadiana. De los Ojos de Villarrubia al embalse de El Vicario (Ciudad Real)”. En: V Congreso Internacional de Molinología. Alcázar de San Juan, 2005. p. 565-578. Toledo.

34.- J. Barrio; J. Chamón; E. Catalán; P.C. Gutiérrez; M. Arroyo; A.I. Pardo; M. Martínez y M. Retuerce (2009): “Restauración de una hebilla dorada procedente de la ciudad de Qalat Rabah (Ciudad Real)”. MetalEspaña’08. Congreso de Conservación y Restauración del Patrimonio Metálico. Madrid, 2008. Eds. Joaquín Barrio Martín y Emilio Cano Díaz. Tecnología y Conservación del Patrimonio Arqueológico, III. p. 226- 231.

35.- Miguel Ángel Bru; Manuel Retuerce & Mercedes Farjas (2011): “Presentación de un nuevo Sistema de Gestión Global en Arqueología: CVSIG, una infraestructura de datos espaciales en Arqueología”. En: V Simposio Internacional de Arqueología de Mérida sobre Sistemas de Información Geográfica y Análisis Arqueológico del Territorio. Mérida, Noviembre de 2007.Anejos de AEspA, LIX. Ed. Victorino Mayoral & Sebastián Celestino). p. 517-527.

36.- J. Francisco Blanco; M. Ángel Hervás & Manuel Retuerce (2012): “Una primera aproximación arqueológica al oppidum oretano de Calatrava la Vieja (Carrión de Calatrava, Ciudad Real)”.Estudios de lenguas y epigrafía antiguas. ELEA, 12. p. 85-150.

37.- M. Ángel Hervás & Manuel Retuerce (2013): “Calatrava la Vieja: elementos de fortificación de la primera sede de la Orden de Calatrava”. En: Castelos das Ordens militares. Vol. I. Encontro internacional Castelos das Ordens militares. Tomar, 10-13, Octubre, 1212. Lisboa, p. 171-192.

38.- M. Ángel Hervás & Manuel Retuerce (2014): “Usos hidráulicos urbanos en el Alto Guadiana en la Edad Media: Calatrava la Vieja”. En: Las Tablas y los Ojos del Guadiana: agua, paisaje y gente(Miguel Mejías Moreno. Ed.). p. 105-146.

Campaña de excavaciones Arqueológicas en Calatrava la Vieja. 2014

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Desde 1984 los trabajos arqueológicos en CALATRAVA LA VIEJA (Carrión de Calatrava. Ciudad Real) han formado parte de los programas de excavación de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, y que este año de 2014 vuelve a subvencionarlos. En esta ocasión, la gestión la hará Universidad Complutense de Madrid a través del Vicerrectorado de Investigación

Como en las campañas anteriores, la dirección científica estará a cargo de Miguel Ángel Hervás Herrera y de Manuel Retuerce Velasco, Prof. de Arqueología del Dep. de CC. y TT. Historiográficas y de Arqueología de la Facultad de Geografía e Historia de la UCM.

1/ Enlace al resumen del Proyecto arqueológico de 2014 (Ver PDF)

2/ Enlace a la ficha de preinscripción para particpar como estudiante en la Campaña de 2014 (Ver PDF).

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Calatrava la Vieja. Vista aérea del alcázar.

 

 

 

Primera intervención arqueológica en la Mina de ALMADÉN (Ciudad Real)

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El final de la explotación minera en Almadén dejó sin utilidad un complejo minero de grandes dimensiones y un alto valor histórico e industrial. Por este motivo, se optó por crear un centro turístico bajo la temática de la minería del cinabrio y el mercurio, que consiguiese mantener las instalaciones en buen estado y mitigar el impacto económico negativo que para la población de Almadén suponía el cierre de la explotación.

La actuación arqueológica que se llevó a cabo en la Mina de Almadén se proyectó en dos partes muy diferentes:

1ª- Un seguimiento arqueológico estricto de los movimientos de tierras que se produjeran en el interior del Cerco minero, producidas por la apertura de zanjas de servicios. De este modo se trataba de documentar los restos arqueológicos del subsuelo y se impediría la destrucción de elementos significativos.

2ª- La excavación y acondicionamiento de ciertas zonas que, si bien cuando la mina se encontraba en activo, no tenían una función relevante, sí que la tuvieron en otro periodo de la explotación; y ahora que la mina se ha convertido en un elemento histórico, ha sido preciso recuperarlas por su valor histórico. Estas actuaciones se pueden dividir en cuatro áreas concretas:

A/ El Pozo de San Aquilino. Se trata del pozo más antiguo de la Mina y actualmente es el que tiene una maquinaria más tradicional. Por este motivo, era preciso acondicionarlo para su conservación.

Central eléctrica antes de su desaparición.

B/ La Central eléctrica. La primitiva central eléctrica, que fue destruida en 1970, se encontraba dentro de un espacio dedicado a jardines, por lo que se decidió descubrir parte de sus sótanos para así dejar constancia de un edificio que fue tan importante para el desarrollo de la minería.

C/ La recuperación de la calzada empedrada que comunicaba las puertas de Carros y de Carlos IV.

D/ La excavación de los alrededores del horno Bustamante, único conservado de este tipo de horno de alaudeles, restaurado en 2003.

Resultados: el resultado obtenido tras la intervención arqueológica cumplió el doble objetivo inicial:

- 1/ realizar un seguimiento de las zanjas de servicios, documentando los restos arqueológicos encontrados y para así tomar la decisión más idónea en cada momento. Que fueron desde la cancelación de la realización de la zanja que se había, su desvío o el desmonte de los restos encontrados tras su documentación en los casos imprescindibles,

- 2/ y la excavación puntual en varias áreas donde era preciso recuperar elementos patrimoniales de gran interés para explicar la evolución de la minería en los últimos siglos.

Restos del primitivo edificio de San Aquilino

Pozo de San Aquilino. Se trata del pozo más antiguo de la Mina, que al principio recibía el nombre pozo de La Grúa. Antes de la intervención, los alrededores del pozo se encontraban llenos de escombros y malezas, dando una muy mala imagen al conjunto.

En esta intervención se han sacado a la luz los restos del edificio que protegía al pozo antes de la construcción del castillete metálico, la planta del edificio que contenía la máquina de vapor del ascensor del pozo, así como, el hueco preparado para poner la maquinaria. También, en todo el área, se documentaron los restos del sistema de raíles utilizados para sacar las vagonetas con el mineral, y una caseta de pequeñas dimensiones que servía como refugio para los zafreros y como almacén de herramientas.

Central eléctrica. Frente al edificio de oficinas, que se pretendía que fuera el Centro de recepción de visitantes del Centro cultural, existía una explanada que servía de aparcamiento, y que tras la intervención que se proyectaba iba a convertirse en zona verde. El espacio coincidía con la planta de la primera central eléctrica construida en el complejo minero hacía 1920 y destruida  en 1970. Nuestra excavación sacó a la luz la planta completa del edificio, parte de sus sótanos y los huecos de la maquinaría.

Zona excavada de la antigua Central eléctrica

La central eléctrica, que funcionaba mediante motores diesel, marcó un punto de inflexión en la historia de la Mina unida a la creación del Consejo de Administración de la Minas de Almadén y Arrayanes en 1918, pues sería el punto de partida de una profunda transformación y modernización. Tras la excavación, se pidió que los restos de este edificio quedarán integrados dentro de la zona ajardinada.

Calzada entre la puerta de Carros y la de Carlos IV. El aumento de las carretas de bueyes cargadas de azogue hacia Sevilla hizo que se cambiase la ruta tradicional, llamada el camino de la Plata, por otra que aún siendo más larga era más cómoda y segura. Para que la Nueva Ruta del Azogue fuese un camino ancho y seguro se construyeron entre 1778 y 1796 diez leguas de camino empedrado con un gran número de puentes y alcantarillas, con la finalidad de que los arroyos y temporales no paralizaran el tránsito. Fue en este mismo periodo cuando se construyó la puerta de Carlos IV, que fue acabada en 1795.

Calzada junto a la cerca, entre las Puertas de Carros y de Carlos IV

En una limpieza realizada con anterioridad, se descubrió en la zona sur de dicha Puerta una calzada empedrada con cuarcita, en buen estado de conservación y que parecía que comunicaría con la puerta de Carlos IV.

Los resultados actuales han sido muy satisfactorios, ya que se descubrió un tramo de calzada de 55 m de longitud por 5,10 m de ancho, perfectamente empedrada con piedra mediana de cuarcita. La calzada presentaba una ligera depresión central para canalizar el agua de lluvia.

Horno Bustamante. Los hornos Bustamante son un tipo de horno inventados por Lope Saavedra Barba en la minas de azogue de Huancavelica (Perú) y traídos a Castilla, a mediados del S. XVII, por Juan Alonso de Bustamante.

Horno Bustamante o de aludeles

De un conjunto muy grande de hornos, en la actualidad, sólo se conservaba una pareja de ellos, con una restauración realizada en 2003. Dicha intervención había excluido su entorno, por lo que era preciso realizar una excavación en la zona más inmediata para que así se mostrara el conjunto tal y como era durante el S. XVIII.

Los hallazgos principales a destacar fueron:

A/ El sistema de aprovechamiento de los desechos de la cochura, mediante un sistema de canales subterráneos y un sistema de pilares de decantación.

B/ En la zona al oeste del horno se documentaron unos empedrados asociados al horno con un sistema de drenaje compuesto por canalizaciones y piletas de decantación, para recuperar el mercurio que se podía escapar al vaciar y limpiar el horno e incluso el mercurio que en forma de vapor se condensaba con la lluvia.

 

Intervención arqueológica en la iglesia de Ntra. Sra. de la Asunción de SOCUÉLLAMOS

Socuéllamos. Iglesia de la Asunción 0 Comentarios »

Situación:

Socuéllamos se encuentra en el extremo oeste de la provincia de Ciudad Real, en el centro geográfico de La Mancha. Fue cabeza de una de las más importantes encomiendas de la Orden de Santiago —la tercera por su extensión—.

Parroquia de Ntra. Sra. de la Asunción. Socuéllamos

La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción se sitúa en el extremo noreste de la población; en una zona baja y llana, conocida como La Acequia, junto al río Córcoles, y que fue el original asiento de esta localidad. Por su posición, estaba sujeta a constantes y graves inundaciones. Así, tras la gran riada ocurrida en 1555, que produjo muchas destrucciones y la contaminación de las aguas, se tomó la decisión de trasladar la población a una posición no muy aljada a la antigua pero algo más elevada. Fue por esta razón, por la que la que aún sigue siendo la iglesia parroquial de Socuéllamos, quedó en una posición muy exccentrica con respecto al nucleo urbano actual.

Descripción de la iglesia:

Se trata de un edificio exento de grandes proporciones (803,79 m2 útiles), con una planta basilical de cruz latina de tres naves —las dos laterales, truncadas a los pies— y ábside poligonal, tanto al exterior como al interior, a cuyo lateral sureste se adosa la sacristía. El transepto está marcado tanto en planta como en altura, y el edificio en su conjunto aparece reforzado por varios contrafuertes de fábrica al exterior.

Está construido con mampostería careada de piedra caliza. Las naves laterales, el primer tramo de la nave central, el transepto y las capillas que lo prolongan por sus extremos están cubiertos con bóvedas de crucería con nervaduras y plementos de sillería caliza. Las bóvedas de las naves y el transepto están soportadas por cuatro grandes pilares cilíndricos —los dos centrales exentos—, también de sillería caliza.

Cabeza de un posible Profeta encontrado durante la intervención arqueológica

El campanario, que se adosa a la fachada oeste de la nave central, está construido con fábrica mixta de mampostería careada y sillería caliza; tiene planta cuadrada, cuatro cuerpos de altura y remata con un chapitel con cubierta de pizarra, siguiendo el estilo herreriano. Los dos cuerpos inferiores del campanario son ciegos, en tanto que los dos superiores presentan varios vanos para el alojamiento de las campanas –dos en cada lado del tercer cuerpo, y uno en cada lado del cuarto-, todos ellos rematados con arcos de medio punto. Esta torre ardió la noche del 30 de mayo de 1903, al dispararse un cohete a la terminación de una Salve; por lo que la actual, 17 m más alta que la antigua, es de la primera mitad del siglo XX.

La sacristía, construida con mampostería careada y carente de contrafuertes, está cubierta por un artesonado de madera del siglo XVI, de notable calidad.

La traza general del edificio se inscribe dentro del estilo tardogótico, con  algunos elementos renacentistas. Fue edificado a lo largo del siglo XVI, aunque cuenta con reformas del siglo XX, tales como la construcción de la capilla situada en el extremo meridional del transepto, que reproduce fielmente la del lado norte, original del siglo XVI y parte de la torre del campanario.

Objetivos de la intervención arqueológica:

La intervención arqueológica en el interior de la iglesia del año 2005 estuvo motivada por las obras de instalación de la calefacción. La excavación se centró en la realización de una serie de zanjas en el interior del edificio, en paralelo a los muros norte, sur y oeste, para la instalación de un sistema de calefacción de aire conducido; así como la excavación de la torre del Campanario, donde iban a colocarse las calderas.

Resultados de la excavación arqueológica:

Parte superior del individuo nº 26, con el cráneo desplazado en origen

Los hallazgos arqueológicos encontrados pueden considerarse abundantes, si tenemos en cuenta que únicamente se excavó una pequeña parte de la iglesia, y que no se agotó la estratigrafía arqueológica en ningún momento. En los aproximadamente 100 m de zanjas se documentaron un total de 54 inhumaciones individuales —muchas de ellas destruidas por otros enterramientos o por las diversas reformas realizadas en el edificio—, 6 osarios y un buen número de elementos constructivos, reflejo de la evolución arquitectónica de la iglesia. Estos enterramientos se dividían en varias tandas que marcaban las diversas fases cronológicas, que van desde el siglo XVI hasta principios del XIX.

El análisis se centró principalmente en la observación de las características de los diferentes tipos de enterramientos —

Restos de un rosario del enterramiento nº 63

fosas en tierra, cajas de madera— y de los detalles concretos del rito de inhumación —postura de la cabeza, de las manos y los pies, y el ajuar asociado al cadáver—. En este sentido, cobra especial importancia la aparición de toda una colección de cuencos de cerámica vidriada en tonos verdes y melados principalmente, bastante atípica en los enterramientos de esta época. A parte de estas piezas cerámicas, los ajuares encontrados fueron escasos, documentando varios rosarios y algunas medallas y cruces de pequeño tamaño.

Dentro de la torre del campanario se documentó un gran depósito de materiales colocados intencionadamente en este sitio, seguramente tras una reforma. Entre ellos, cabe destacar un amplio conjunto de platos vidriados en blanco y

El individuo nº 36 presentaba, a modo de ajuar, un amplio conjunto de cuencos, algunos de ellos rellenos de huesos

azul y de escudillas en tonos melados y verdes. Igualmente, apareció la cabeza de una escultura en piedra de algún santo —quizás un profeta— que formaría parte de un retablo o de la decoración de la entrada.

Al realizar las zanjas se documentó un conjunto de elementos constructivos que permitió conocer la evolución histórica del edificio. Dentro de estos elementos, destacan las cimentaciones de un conjunto de retablos de obra, ya desaparecidos, que existían adosados a las paredes de la iglesia y que aparecen en los Libros de visita de la orden de Santiago del S. XVIII. También se documentó parte de los muros de la iglesia primitiva medieval, que era más estrecha que la actual.

Breve historia de las Minas de ALMADÉN (Ciudad Real)

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Situación:

Almadén se localiza al suroeste de la provincia de Ciudad Real, en la comarca del Valle del Alcudia, a una distancia de 100 km de la capital. Las Minas de Almadén se encuentran en un extremo del casco urbano de la localidad. El acceso al llamado Cerco minero es sencillo, siendo posible realizar una visita guiada del interior de la mina.

Historia:

No se sabe cuando comenzó la explotación de la Mina de Almadén, aunque es posible que se remonte a la época de los fenicios y cartagineses. Durante la dominación romana la mina tuvo una gran importancia, pues se convirtió en el principal centro de producción de bermellón del Imperio.

El bermellón no es otra cosa que cinabrio de gran riqueza, molido y lavado para eliminar las impurezas que contenía, generalmente de cuarzo. Se obtenía moliendo el cinabrio hasta reducirlo a polvo y, lavándolo varias veces se conseguía un color rojo muy potente. Con él se pintaban de este color múltiples cosas y objetos de lujo, desde los ojos de las estatuas de los emperadores hasta los coloretes de las mejillas de las patricias romanas.

La importancia de esta mina nos la muestra Teophrasto cuando decía que “se estimaba mucho el cinabrio duro y de finas arenas que procedía de Hispania” o Plinio cuando nos explica que “esta mina se cerraba con llave, la cual guardaba el gobernador de la provincia y cada vez que la había de abrir era necesario una orden del Emperador, y que se volvía a cerrar en sacando la cantidad suficiente para enviar a Roma”.

Una característica de la explotación en época romana es que la transformación del mineral se hacía en Roma, y no en Almadén. La utilización del mercurio o azogue por los romanos fue escasa, según Plinio el “argentum vivum (azogue virgen) que resuda el mineral, era útil para limpiar el oro de las impurezas”. El trabajo de la explotación fue llevado por esclavos, que tuvieron que aguantar un trabajo duro e insalubre.

La ubicación de la mina o minas de azogue explotadas por los romanos es un tema que aún hoy en día es controvertido. Actualmente se identifica a la lugar de La Bienvenida con la ciudad de Sisapo, aunque las minas de cinabrio, según Plinio, se encontraban en la región sisaponense, y no en la propia ciudad. Por ello, parece lógico pensar que la famosa mina era en realidad un conjunto formado por la minas de Las Cuevas, de Guadaperal (las cuales, al redescubrirse durante el S. XVIII, presentaban signos de haber sido explotadas por los romanos) y la mina de Almadén, que debido a una intensa explotación milenaria, ha borrado los restos de las antiguas explotaciones. La razón por la que el lugar de Sisapo se encontrase apartado de dichas minas se debe a que era también el centro gestor de todo un gran conjunto de minas que se localizan en esta zona de Sierra Morena.

Durante la baja romanidad y el reino visigodo, las minas tuvieron que bajar mucho su producción, aunque tanto San Agustín como San Isidoro de Sevilla hablan de la explotación de la Mina. Será durante el dominio islámico de al-Andalus cuando la Mina de Almadén adquiriese mayor importancia, cuando el azogue fuera utilizado en medicina y como amalgama del oro y de la plata. Una nueva utilidad que hasta el momento apenas había sido estudiada  en España, son las numerosas piezas de cobre sobredoradas al fuego (adornos de jaez, correaje, etc), y en las que el mercurio fue un componente esencial. Muchas de estas piezas de metal  han aparecido en las excavaciones arqueológicas de Calatrava La Vieja y en otros yacimientos medievales de la provincia, como es el de Alarcos.

Cerco minero de Almadén

Fue entonces cuando la Mina adquirió gran importancia, tomando incluso el nombre de al-madin (la mina, en árabe), dependiendo administrativamente de la ciudad de Qalat al-Rabat (Calatrava la Vieja, Carrión de Calatrava). Tal fue su importancia, que Ubu Fadi Allak´Omari, nos dice que “… al norte de Córdoba hay una mina, de la que se extrae azogue y cinabrio que son exportados al mundo entero”.

Tras la conquista castellana de la zona, entre el S. XII y XIII, las minas fueron donadas por Alfonso VIII a la Orden de Calatrava, quien siguió explotándolas y produciendo azogue, bermellón y solimán (sublimado corrosivo, que fundamentalmente se utilizaba para curtir cuero), que se distribuía por Europa, el Mediterráneo, e incluso a Asia.

A partir del S. XV, la Orden de Calatrava arrendó la Mina a genoveses y catalanes, quienes se hicieron cargo de la explotación y comercialización de sus productos. A partir de 1512 los beneficios de la mina pasaron a la Corona, como parte del maestrazgo de la Orden de Calatrava; siendo en 1523 cuando se hizo como única poseedora de la mina.

Con el descubrimiento de las minas de oro y plata de América y la aparición del método del patio para la amalgación de los minerales la demanda de azogue aumentó considerablemente,  pues gracias a la utilización del azogue se reducían los costes de producción y se conseguía que minas pobres en mineral fuesen rentables.

Durante el S. XVI la monarquía española arrendó las minas de Almadén a diferentes personas, destacando entre ellas la familia de los Fugger, llamados Fúcares en Castilla, quienes acabarán arrendando la mina a lo largo de más de un siglo, debido a que la Corona les tenía que ceder la renta de los maestrazgos a cambio de las importantes sumas de dinero que estos banqueros adelantaban. El arriendo de los Fugger en Almadén terminó en 1645, cuando esta casa entró en bancarrota; en ese momento, la Hacienda Real se hizo cargo de la Mina.

Uno de los grandes avances del S. XVII fue la instalación de los hornos de alaudeles, en 1646, por parte de Juan Alonso Bustamante, que irán sustituyendo paulatinamente a los hornos de xabecas. Con el fin de impedir las fugas de los presos, Mateo Naguelio ordenó construir en 1644 una galería que comunicaba la cárcel de forzados con el socavón de la mina del Pozo.

Puerta del Cerco de Buitrones. Mina de Almadén. S. XVIII.

El siglo XVIII comenzó con la explotación de la Mina del Castillo, cuando en 1697 se descubrieron muestras de roca de cinabrio en el corral de una casa cercana al castillo. Gracias a la explotación de esta mina, la producción de azogue aumentó considerablemente durante dicho siglo.

El siglo XIX se caracterizó por la práctica desaparición de los entibamientos de madera, sustituyéndolos por mampostería. La producción siguió siendo muy alta, apareciendo nuevos descubrimientos, como el de la Concepción Nueva de Almadenejos. Se introdujeron bombas mecánicas para el desagüe y ascensores para subir y bajar obreros y mineral. El último tercio del siglo se caracterizó por el arrendamiento en 1870 de la Mina a la familia Rostchild, quien se encargó de su explotación.

El siglo XX comenzó con la posibilidad de vender el establecimiento minero, y así se creó el Consejo de Administración de las Minas de Almadén y Arrayanes, con sede en Madrid, en 1918. Se encargó de modernizar el establecimiento minero, dotarlo de una central eléctrica, nuevos hornos y sistemas modernos de explotación, aunque sin llegar a convertir a Almadén en un centro puntero de la minería. Durante la Guerra Civil española, la mina no dejó de funcionar, y tras el conflicto el cinabrio se convirtió en un producto muy valioso de exportación debido a la gran necesidad de mercurio en la industria armamentística, ya que se utilizaba como fulminante en las armas. En todos estos años se utilizaron presos políticos para realizar trabajos forzosos en la mina, lo que contribuyó a conseguir en 1941 la mayor producción de mercurio de la historia. Hacia 1950 trabajaban en la mina unos 2.200 obreros.

Fue a partir de la década del 70 del siglo XX, cuando, por su carácter contaminante, comenzó a realizarse una campaña internacional en contra del uso del mercurio en una serie de usos industriales y agrícolas, lo que conllevó un descenso del consumo y del precio. De la década del 70 a la del 90, Almadén fue líder mundial en la producción y venta de mercurio virgen, aunque tuvo que reducir su producción para mantener los precios del mercado. En 1982 se creó la empresa pública Minas de Almadén y Arrayanes S.A. Debido a las directrices europeas y al cambio de los mercados, la explotación de la mina cesó definitivamente en el año 2003, acabando así una actividad minera que desde el S. IV a.C. había sido casi continua.

CALATRAVA LA VIEJA. Bibliografía

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Damos a conocer la principal bibliografía relacionada con este importante yacimiento medieval español:

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CALATRAVA LA VIEJA. Historia

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            Si hay un yacimiento emblema de la empresa de arqueología NRT. Arqueólogos, ese es Calatrava La Vieja, mítica ciudad islámica y origen de la primera orden militar castellana. NRT, Arqueólogos, desde 1984, lleva trabajando en la investigación de este yacimiento.

            En la actualidad, el yacimiento de Calatrava la Vieja es propiedad de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, y forma parte de la red de Parques Arqueológicos de dicha Junta, dentro del Parque Arqueológico de Alarcos-Calatrava.

Su horario es:
Del 1 de octubre al 31 de marzo: viernes, sábados y domingos, de 10:30 a 14:00 y de 15:30 a 17:30 horas.

Del 1 de abril al 31 de mayo: viernes, sábados y domingos, de 10:30 a 14:00 y de 15:30 a 20 horas.

Del 1 de junio al 31 de agosto: abierto todos los días: de 10:00 a 14:30 y de 16:30 a 20 horas.

Del 1 al 30 de septiembre: viernes, sábados y domingos, de 10:30 a 14:00 y de 15:30 a 20 horas.

Tarifas:

- General: 4 €

- Niños con carnet joven y grupos de más de 10 personas: 2 €

Para más información: contactar con el Ayuntamiento de Carrión de Calatrava: 926 814081
Delegación Provincial de Ciudad Real. Tfno. 926 221337.

Mapa situación Calatrava la Vieja

            La ciudad de Calatrava (Qal’at Rabah), actual Calatrava la Vieja, fue fundada en época omeya (HIMYARI, ed. 1938: 196), en un emplazamiento en la orilla izquierda del río Guadiana, de alto valor estratégico, pero insalubre y casi con toda seguridad despoblado en aquel momento. Aunque se han detectado estructuras y materiales de la Edad del Bronce y de época ibérica, no se conocen restos que nos permitan sospechar la existencia de población en este lugar en épocas romana y visigoda.

            La primera mención documental conocida de Calatrava data de finales del s. VIII, Así, en 785, el emir de Córdoba, Abd al-Rahman I, persiguió al rebelde toledano Abu al-Aswad hasta la fortaleza de Calatrava (IBN AL-ATIR, ed. 1938: 132). No se conoce nada, en cambio, del epónimo Rabah, aunque lo más probable es que tome el nombre de su fundador o de la primera persona a la que le fuese encomendada su tenencia, como sucede con otras poblaciones de fundación andalusí de ese momento.

            En época omeya, Calatrava fue la capital de una extensa región dividida en numerosos “iqlim” (distritos). Los geógrafos árabes conocieron muy bien la región pantanosa situada al noreste de Calatrava, describiéndola como el lugar donde el Guadiana superior -nombre con el cual confundían numerosos cursos de agua como el Guijuela y el Riansares- desaparecía y reaparecía en varias ocasiones antes de emerger definitivamente junto a Qal’at Rabah.

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Calatrava la Vieja. Vista aérea del alcázar.

    Se hallaba situada en el centro de la submeseta sur, en un importante cruce de caminos al abrigo del cual adquiriría gran desarrollo urbano y un indudable valor geopolítico y estratégico. Por Calatrava pasaba la ruta principal entre Córdoba y Toledo, y también los caminos de Mérida a Calatayud y del Atlántico a Levante, lo que generaba un intenso tráfico comercial y la convertía, al mismo tiempo, en punto clave del sistema defensivo de la Meseta, cubriendo los accesos a Córdoba frente a los reinos cristianos del norte.

            El alto valor estratégico de su emplazamiento explica la riqueza de sus cinco siglos de vida en lo que a acontecimientos se refiere. Qal’at Rabah jugó un papel decisivo tanto en las luchas civiles que enfrentaron a los muladíes de Toledo con el poder central cordobés, como en las diversas rebeliones bereberes acontecidas en época omeya (RUIBAL, 1984: 56-60).

            Su importancia se acentuó a raíz de su casi total destrucción a manos de rebeldes toledanos en el año 853 y de su inmediata reconstrucción por al-Hakam, hermano del emir Muhammad I (IBN AL-ATIR, ed. 1938: 231), quien al año siguiente ordenó repoblarla con gentes venidas de la antigua capital visigoda de la región, Urit -la actual Oreto- (HIMYARI, ed. 1963: 328; Dirk…, ed. 1983: 157). A partir de esa fecha, y como cabeza de una amplia comarca de La Mancha, se convirtió en el punto más importante de apoyo del poder central cordobés, desempeñando un papel fundamental, por el flanco sur, en el cerco que se trataba de imponer a la rebelde Toledo (MANZANO, 1989: 344-6), y poseyendo incluso gobernadores nombrados directamente desde Córdoba (IBN HAYYAN, Muqtabis V, ed. 1981: 32).

Arco triunfal del alcázar desde el interior de la medina.

            Tras la abolición del Califato, en 1031, Calatrava gozó de cierta independencia y notable prestigio, al tiempo que los reinos taifas de Sevilla, Córdoba y Toledo se disputaban su posesión. Hasta la llegada de los almorávides, los gobernantes de Calatrava se debatirían alternativamente, casi siempre por decisión propia, entre las esferas de influencia de los reinos toledano y sevillano (RUIBAL, 1984: 60-61).

            La ciudad pudo pasar por vez primera a manos cristianas en 1085, después de la conquista de Toledo por Alfonso VI. Pero, de ser cierta, esta ocupación habría sido muy breve como consecuencia de la inmediata llegada de los almorávides, que, tras la batalla de Zalaqa (1086), se apoderaron de toda la región, llegando hasta las inmediaciones de Toledo. A partir de entonces, Qal’at Rabah se convertirá en el más importante núcleo islámico frente al Toledo cristiano.

            En 1147, en pleno declive del poder almorávide, la ciudad fue tomada por Alfonso VII (Primera Crónica General de España, ed. 1977: 650), convirtiéndose entonces en la plaza cristiana más avanzada frente a los musulmanes. Ante la dificultad que suponía la defensa de una región tan amplia y tras fracasar la encomienda dada a los templarios, Sancho III entregó la plaza a la Orden del Cister (1158), lo que dio lugar al nacimiento de la primera Orden Militar hispana, que adoptaría el nombre propio del lugar (JIMÉNEZ DE RADA, De Rebus…, lib. VII, cap. XIII ; ed. 1989, p. 281-2).

Vista aérea del alcázar con sus dependencias bajomedievales. Al fondo, la iglesia calatrava
Vista aérea del alcázar con sus dependencias bajomedievales. Al fondo, la iglesia calatrava .

            Como cabeza de la Orden de su mismo nombre, Calatrava permaneció integrada en el reino de Castilla hasta 1195, año en que los almohades la recuperarán para el Islam a raíz de su victoria sobre Alfonso VIII en la batalla de Alarcos. No obstante, el propio Alfonso VIII la retomará definitivamente en 1212, pocos días antes de la batalla de las Navas de Tolosa (JIMÉNEZ DE RADA, De Rebus…, lib. VIII, cap. VI; ed. 1989, p. 313-5).

            La plaza, que volvió inmediatamente a manos de la Orden de Calatrava, inició a partir de entonces un irreversible proceso de decadencia. La nueva realidad política de la región provocó la completa desarticulación de los condicionantes geoestratégicos que habían asegurado durante siglos la prosperidad de la ciudad. Ésta, ubicada en un lugar malsano y demasiado lejos de la nueva línea de frontera, no era ya la sede más adecuada para la Orden, cuya cabeza se trasladaría muy pronto (1217) a la antigua fortaleza calatrava de Dueñas, unos sesenta kilómetros más al sur, que a partir de ese momento sería conocida como Calatrava la Nueva. La antigua Calatrava, citada desde entonces como Calatrava la Vieja, quedó como cabeza de una encomienda más de la Orden. Pocas décadas después, la fundación de Villa Real (Ciudad Real) supondría la condena definitiva de la vieja ciudad del Guadiana: la ciudad regia no sólo sustituyó en importancia a Calatrava la Vieja a nivel comarcal, sino que, además, provocó un ligero desvío del camino de Córdoba a Toledo, dejando a Calatrava fuera de la principal ruta de la región.

            Así, el ya entonces pequeño asentamiento calatravo continuó languideciendo, sin llegar a alcanzar la Edad Moderna. En los primeros años del siglo XV, la sede de la Encomienda fue trasladada a Carrioncillo -hoy Carrión de Calatrava-. A comienzos del siglo XVI, Calatrava aparece ya completamente abandonada, convertida en un despoblado arruinado próximo al viejo camino entre Andalucía y Toledo, tal como demuestra el testimonio de dos ilustres viajeros de la época, Fernando Colón y Andrés Navagero, quienes hacia 1520 y en 1526, respectivamente, se desviaron un poco de él para visitar las ruinas de la que fue antigua ciudad:

            “Calatraua la bieja hera çibdad despoblada e hera en tiempo de moros de doçientos vezynos e tiene las casas muy fuertes de tierra e tiene aun fortaleza e estan en pie los palacios del rrey moro e no mora en ella nadie por ser doliente por cabsa de los olores del guadiana que pasa junto con ella por la parte de malagon e tenia en tiempos moros e agora tiene una caba que se sale de guadiana llena de agua e arrida la villa e tornase a entrar en el rrio e lleva la cabeça del maestrazgo” (COLON, ed. 1910: 261 y 264).

            “Una legua más alla de Carrioncillo se pasa el Guadiana, dejando á la derecha la ciudad de Calatrava, situada en un cerro entre unos riscos que la circundan como fortísima muralla, pero está arruinada y desierta por los malos aires que en ella reinan á acusa del rio, que es allí pantanoso y está lleno de juncos y cañas como una laguna” (NAVAGERO, ed. 1983: 69).

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