Intervención arqueológica en la iglesia de Ntra. Sra. de la Asunción de SOCUÉLLAMOS

Socuéllamos. Iglesia de la Asunción 0 Comentarios »

Situación:

Socuéllamos se encuentra en el extremo oeste de la provincia de Ciudad Real, en el centro geográfico de La Mancha. Fue cabeza de una de las más importantes encomiendas de la Orden de Santiago —la tercera por su extensión—.

Parroquia de Ntra. Sra. de la Asunción. Socuéllamos

La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción se sitúa en el extremo noreste de la población; en una zona baja y llana, conocida como La Acequia, junto al río Córcoles, y que fue el original asiento de esta localidad. Por su posición, estaba sujeta a constantes y graves inundaciones. Así, tras la gran riada ocurrida en 1555, que produjo muchas destrucciones y la contaminación de las aguas, se tomó la decisión de trasladar la población a una posición no muy aljada a la antigua pero algo más elevada. Fue por esta razón, por la que la que aún sigue siendo la iglesia parroquial de Socuéllamos, quedó en una posición muy exccentrica con respecto al nucleo urbano actual.

Descripción de la iglesia:

Se trata de un edificio exento de grandes proporciones (803,79 m2 útiles), con una planta basilical de cruz latina de tres naves —las dos laterales, truncadas a los pies— y ábside poligonal, tanto al exterior como al interior, a cuyo lateral sureste se adosa la sacristía. El transepto está marcado tanto en planta como en altura, y el edificio en su conjunto aparece reforzado por varios contrafuertes de fábrica al exterior.

Está construido con mampostería careada de piedra caliza. Las naves laterales, el primer tramo de la nave central, el transepto y las capillas que lo prolongan por sus extremos están cubiertos con bóvedas de crucería con nervaduras y plementos de sillería caliza. Las bóvedas de las naves y el transepto están soportadas por cuatro grandes pilares cilíndricos —los dos centrales exentos—, también de sillería caliza.

Cabeza de un posible Profeta encontrado durante la intervención arqueológica

El campanario, que se adosa a la fachada oeste de la nave central, está construido con fábrica mixta de mampostería careada y sillería caliza; tiene planta cuadrada, cuatro cuerpos de altura y remata con un chapitel con cubierta de pizarra, siguiendo el estilo herreriano. Los dos cuerpos inferiores del campanario son ciegos, en tanto que los dos superiores presentan varios vanos para el alojamiento de las campanas –dos en cada lado del tercer cuerpo, y uno en cada lado del cuarto-, todos ellos rematados con arcos de medio punto. Esta torre ardió la noche del 30 de mayo de 1903, al dispararse un cohete a la terminación de una Salve; por lo que la actual, 17 m más alta que la antigua, es de la primera mitad del siglo XX.

La sacristía, construida con mampostería careada y carente de contrafuertes, está cubierta por un artesonado de madera del siglo XVI, de notable calidad.

La traza general del edificio se inscribe dentro del estilo tardogótico, con  algunos elementos renacentistas. Fue edificado a lo largo del siglo XVI, aunque cuenta con reformas del siglo XX, tales como la construcción de la capilla situada en el extremo meridional del transepto, que reproduce fielmente la del lado norte, original del siglo XVI y parte de la torre del campanario.

Objetivos de la intervención arqueológica:

La intervención arqueológica en el interior de la iglesia del año 2005 estuvo motivada por las obras de instalación de la calefacción. La excavación se centró en la realización de una serie de zanjas en el interior del edificio, en paralelo a los muros norte, sur y oeste, para la instalación de un sistema de calefacción de aire conducido; así como la excavación de la torre del Campanario, donde iban a colocarse las calderas.

Resultados de la excavación arqueológica:

Parte superior del individuo nº 26, con el cráneo desplazado en origen

Los hallazgos arqueológicos encontrados pueden considerarse abundantes, si tenemos en cuenta que únicamente se excavó una pequeña parte de la iglesia, y que no se agotó la estratigrafía arqueológica en ningún momento. En los aproximadamente 100 m de zanjas se documentaron un total de 54 inhumaciones individuales —muchas de ellas destruidas por otros enterramientos o por las diversas reformas realizadas en el edificio—, 6 osarios y un buen número de elementos constructivos, reflejo de la evolución arquitectónica de la iglesia. Estos enterramientos se dividían en varias tandas que marcaban las diversas fases cronológicas, que van desde el siglo XVI hasta principios del XIX.

El análisis se centró principalmente en la observación de las características de los diferentes tipos de enterramientos —

Restos de un rosario del enterramiento nº 63

fosas en tierra, cajas de madera— y de los detalles concretos del rito de inhumación —postura de la cabeza, de las manos y los pies, y el ajuar asociado al cadáver—. En este sentido, cobra especial importancia la aparición de toda una colección de cuencos de cerámica vidriada en tonos verdes y melados principalmente, bastante atípica en los enterramientos de esta época. A parte de estas piezas cerámicas, los ajuares encontrados fueron escasos, documentando varios rosarios y algunas medallas y cruces de pequeño tamaño.

Dentro de la torre del campanario se documentó un gran depósito de materiales colocados intencionadamente en este sitio, seguramente tras una reforma. Entre ellos, cabe destacar un amplio conjunto de platos vidriados en blanco y

El individuo nº 36 presentaba, a modo de ajuar, un amplio conjunto de cuencos, algunos de ellos rellenos de huesos

azul y de escudillas en tonos melados y verdes. Igualmente, apareció la cabeza de una escultura en piedra de algún santo —quizás un profeta— que formaría parte de un retablo o de la decoración de la entrada.

Al realizar las zanjas se documentó un conjunto de elementos constructivos que permitió conocer la evolución histórica del edificio. Dentro de estos elementos, destacan las cimentaciones de un conjunto de retablos de obra, ya desaparecidos, que existían adosados a las paredes de la iglesia y que aparecen en los Libros de visita de la orden de Santiago del S. XVIII. También se documentó parte de los muros de la iglesia primitiva medieval, que era más estrecha que la actual.

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