Excavación arqueológica en el castillo de CORNATEL. León

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El castillo de Cornatel. Al fondo, la sierra del Caurel, ya en Galicia.

Intervención arqueológica de 2005:

Los trabajos arqueológicos en el castillo de Cornatel se realizaron en el año de 2005, de acuerdo con el Plan Director de Restauración elaborado por el arquitecto Fernando Cobos Guerra. El proyecto específico de la restauración y de la actuación arqueológica, con vistas a su recuperación y puesta en valor, fue realizado por el mismo arquitecto en 2004, por encargo de la Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León y la Diputación Provincial de León. En dicho proyecto se contemplaba la supervisión y excavación arqueológica a lo largo de dicha obra, cuya dirección correspondió a Manuel Retuerce y Luis García, de NRT Arqueólogos S.L.

La actuación arqueológica que se realizó en el castillo tenía como principales objetivos el desescombro del interior de la fortaleza y la ayuda y asesoramiento a la Dirección de Obra en las labores de restauración del edificio en todo lo concerniente a la interpretación constructiva y evolutiva de la historia del castillo. Contaba, además, con el trabajo previo de unos sondeos arqueológicos realizados en 2004. Y todo ello, con el fin de que el lugar pudiera ser acondicionado para la visita y que una buena parte de la fortaleza conociera una recuperación parcial de sus estructuras.

Croquis de la planta del castillo de Cornatel.

Descripción de los restos hallados en la intervención arqueológica:

Rampa mulera de acceso al castillo de Cornatel.

El acceso principal del castillo se localiza en el ángulo noroeste de la fortaleza y está compuesto por una rampa mulera que conduce a la puerta principal, muy bien defendida por un complejo sistema de saeteras.

Tras cruzar la puerta nos encontramos con el patio de armas del castillo. Éste está dominado en todo momento por los afloramientos rocosos, que son los que condicionan la ubicación de los edificios circundantes. Destaca aquí el espolón rocoso del extremo este, aprovechado como otero.

Detalle de los restos del palacio del conde de Lemos y de la puerta de entrada al castillo.

El extremo oeste del castillo está formado por un basamento constructivo, muy potente, que sirve de base a la zona palacial. Es el sector menos protegido, por lo que los elementos defensivos cobran en este punto una mayor relevancia. El basamento tiene planta rectangular (22 m x 12 m aproximadamente), y su fábrica está compuesta de grandes lanchas de piedra pizarrosa dispuestas en plano y trabadas con abundante argamasa de cal y arena. Sobre sus laterales norte, oeste y sur, formando parte de una única obra, existen gruesos muros con 3,25 m de anchura y entre 2 y 2,50 m de altura conservada. Sobre el borde este sólo permanece la huella de un muro desaparecido que no tuvo más de 1 m de ancho. Sobre este basamento se asentó, ya en época muy posterior, por una parte, la muralla del castillo, y por otra, el palacio bajomedieval del conde de Lemos. Éste último aprovechó casi toda la fábrica previa para colocar sobre ella un gran edificio de dos alturas con cubierta a dos aguas, con una galería cubierta en el lateral este, donde se encuentran el acceso al edificio y las escaleras de comunicación entre plantas. No obstante, en los laterales oeste y sur queda un pasillo en “L” entre los muros de palacio y la propia muralla que fue utilizado en un primer momento pero que más tarde, durante el marquesado de Villafranca, sería rellenado voluntariamente para la colocación en la parte más alta de piezas de artillería defensiva.

En el frente norte, inmediatamente al este de la puerta de entrada de la fortaleza nos encontramos con el conjunto formado por la Sala doméstica, su galería y el aljibe. Este conjunto es independiente pero está comunicado, mediante el adarve sobre la puerta de entrada al castillo, con el edificio principal del palacio. La gran sala doméstica utilizó la muralla norte como cierre, amortizando su almenado. Se trata de un gran edificio (13 m x 7 m) con cubierta a dos aguas, cuya planta alta tenía un uso residencial y la inferior, donde los afloramientos rocosos ocupan gran parte del espacio, estaba dedicada a la estabulación o a almacenes. Directamente comunicado con la sala doméstica, hay un aljibe que ocupa el interior de una torre cuadrangular de gruesos muros. Éste contaba con un sistema de recogida de aguas de lluvia, revocos hidráulicos de almagra y estaba cubierto por una bóveda. Al exterior, se localiza una galería cuya parte baja comunicaba la entrada de la sala doméstica con el patio principal y la cámara de tiro que defiende la entrada. La parte alta de la misma, construida en madera, comunicaba la sala noble de la sala doméstica, la parte alta de la torre del aljibe, sobre su bóveda, y los adarves que cruzan sobre la puerta de entrada llevando a la planta noble del edificio principal, con lo que las plantas nobles estaban comunicadas directamente sin necesidad de pasar por el patio.

Torre exenta encontrada durante la excavación del castillo.

Al este de la sala doméstica, sobre la parte más alta de este sector del cerro, se localizó la torre norte. Era una torre exenta de mampostería, que es previa al conjunto de la fortaleza bajomedieval. Cuenta con planta cuadrada de 8 m x 8 m, y su interior es hueco. Esta torre, al igual que el resto de estructuras, se adaptó totalmente al terreno, contando ahora con una altura máxima de 2,40 m y mínima de sólo una hilada. Podría tratarse de una de las estructuras que sobrevivieron al ataque al castillo de los Irmandiños en 1467.

Muralla sur del castillo. Se muestra los mechinales que sostenían el adarve volado de madera.

En la zona entre la torre norte y la sala doméstica se excavaron los huecos entre muros que anteceden a las cámaras de tiro de este sector. Estos huecos fueron rellenados voluntariamente durante el marquesado de Villafranca para la colocación de artillería defensiva.

Por último, la casa colgada no fue objeto de intervención arqueológica, y en la torre del homenaje tan sólo se identificó su nivel de uso. También se limpiaron los adarves de la muralla sur, dejando a descubierto los mechinales que soportaban el adarve volado de madera.

Evolución cronológica de la fortaleza: 

Probable basamento romano sobre el que se levanto el castillo bajomedieval de Cornatel.

El elemento constructivo más antiguo del castillo Cornatel es un gran basamento situado en el extremo occidental de la fortaleza. Con respecto al mismo, no podemos aún establecer su función concreta —quizás militar o religiosa—  ni indicar una cronología absoluta —tal vez, romana, en relación con las cercanas “Médulas”—, indicando tan sólo su gran antigüedad. De todas formas, es muy posible que el basamento nunca fuera finalizado.

Tras un gran lapso de tiempo se levantaría la torre norte, de época plenomedieval. Es una torre cuadrangular que se localiza en la mitad del cerro, en una de los puntos más dominantes del mismo. De factura muy diferente al resto de los aparejos del castillo del conde de Lemos, se trata de una obra anterior, aunque también medieval —¿ss. XIII-XV?—. Es muy posible que fuera a ella a la que se refieren diversos documentos escritos del tiempo del conde de Lemos, en relación con los desperfectos habidos en el castillo de Cornatel, y dentro de los sucesos que acaecieron en las rebeliones de los Irmandiños (1467).

Restos del palacio del conde de Lemos dentro del castillo de Cornatel.

El grueso del recinto amurallado es de mediados del siglo XV y, seguramente, posterior a 1467, obra de Pedro Álvarez Osorio. El mismo conde de Lemos, durante el último tercio del siglo XV, fue el artífice de las reformas que dieron lugar al palacio y a los edificios con él relacionados, todo ello pensado para ser el lugar de retiro de dicha persona.

Durante el marquesado de Villafranca, ya en el siglo XVI, se llevaron a cabo algunas obras de acondicionamiento defensivo de la fortaleza ante la nueva artillería, que ya por estos años había adquirido gran protagonismo. Esas obras pretendían reforzar los puntos de la fortaleza susceptibles de ser atacados con artillería, y consistieron básicamente en el rellenado de huecos para dar consistencia a la muralla y ganar espacio para la colocación de la artillería defensiva. No obstante, algunas de las obras proyectadas, como el desdoblamiento de la muralla sur entre la torre del homenaje y el palacio, no llegaron a ejecutarse. Resultado de las mismas fue la calera “fosilizada” encontrada en el patio.

Tras este período, el castillo de Cornatel fue abandonado, siendo sólo reutilizado para usos ganaderos. Por último, la leyenda que lo envuelve propició la excavación de numerosos y grandes agujeros en busca de fabulosos tesoros inexistentes o de objetos míticos como el Santo Grial.

Bibliografía: 

  • Cobos Guerra, Fernando & de Castro Fernández, José Javier (1998): Castilla y León. Castillos y Fortalezas. León.
  • Cobos Guerra,  Fernando; Retuerce Velasco, Manuel  & Escudero Navarro, Zoa (2009): El castillo de Cornatel, en Priaranza del Bierzo, León. Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León. Cuadernos de Restauración nº 9. Madrid.

Breve historia del castillo de CORNATEL (Priaranza del Bierzo. León)

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Situación:

El castillo de Cornatel se localiza, adaptándose perfectamente al terreno, en lo alto de una peña que domina desde el sur todo el Bierzo. Se sitúa en al borde mismo del precipicio en tres de sus costados, y sólo es accesible por el lado de la carretera. Se llega a él siguiendo la N-120 (dirección Orense), después de atravesar el río Sil, Priaranza del Bierzo y Santalla. Tras tomar el desvío de Villavieja, una estrecha carretera conduce, entre viñas y prados, tras algo más de 2 km, al pie del castillo de Cornatel. Desde allí, un sendero empinado y con revueltas, que se abre en la frondosa vegetación, conduce a la puerta de entrada original del castillo.

Historia: 

Aún con unos posibles antecedentes de la Plena Edad Media que lo identifican con el castillo de Urvel, y que tendrían que ser corroborados y precisados, la mayor parte de las estructuras del actual castillo de Cornatel se comprenden entre los ss. XIV y XV, durante la posesión señorial. La evolución del castillo y, a la vez, el transcurrir de la historia comarcal, a lo largo de esos dos siglos bajomedievales, sería la siguiente:

En el año de 1388, un primer Pedro Álvarez Osorio recibe de Juan I de Castilla los señoríos de la Cabrera y Ribera, con los castillos de Peñarramiro, Peñavellosa, Serracín y Comatel. Poco después (1394), Pedro Enríquez, que estaba casado con Isabel de Castro, una descendiente del linaje de los Castro, recibió las villas de Ponferrada y Villafranca, que así volvieron a quedar asociadas a uno de los más importantes linajes de la nobleza gallega —la rama gallega del linaje de los Castro fueron los poseedores del castillo de Ponferrada entre 1340 y 1374—. A la muerte de Pedro Enríquez, sucedida en 1400, heredó su hijo Fadrique, duque de Arjona, que además era también señor de Lemos, Trastámara, Sarriá, Ponferrada y Villafranca.

Castillo de Cornatel desde el Este

Es así, que, a caballo de los siglos XIV y XV, el Bierzo quedaba dividido entre algunos de los más sobresalientes representantes de la poderosa nobleza gallega, con dos señoríos locales y algunos dominios monacales, que aún conservaban cierta pujanza en la zona. La localidad de Villafranca, sin estar fortificada, actuaba de centro representativo neutral, al amparo de la tradición del camino de Santiago, donde las distintas familias nobles hacían fundaciones o promovían enterramientos.

Pero en el segundo tercio del siglo XV los distintos señoríos bercianos van a concentrarse en manos de Pedro Álvarez Osorio, nieto de la anterior persona del mismo nombre. Circunstancias históricas de diversa índole y la extraordinaria personalidad de este Osorio propiciaron que la mayor parte de las fortificaciones que hoy se conservan en El Bierzo lleven su impronta o sean consecuencia directa o indirecta de sus acciones.

Este Pedro Álvarez Osorio, un auténtico señor de “horca y cuchillo”, era hijo de Rodrigo Osorio Valcárcel, quien había heredado los señoríos de los Osorio y de los Valcárcel. Sin embargo, el otro señorío berciano mencionado antes, el de los Castro, se había dispersado a la muerte del duque de Arjona, producida en 1430: Ponferrada pasó a la mujer del duque, y desde ella a los Manrique; Villafranca, al obispo de Santiago; y Lemos y Sarriá, a la Corona. Pedro Álvarez Osorio obtendrá ahora los condados de Lemos y Sarriá y comprará Villafranca.

Castillo de Cornatel desde el Oeste.

En 1432, siguiendo una vida auténticamente novelesca, había “raptado” del convento a la hermana del duque de Arjona, Beatriz de Castro, y merced a su matrimonio con ella había conseguido recuperar Ponferrada en 1440. Se convirtió así en el señor absoluto del Bierzo y en el noble más importante de Galicia a mediados del siglo XV.

Cornatel, al igual que las otras fortificaciones del conde, sufrirá en ese momento una importante transformación. Así, en casi todas ellas es posible distinguir tres grandes periodos constructivos que se corresponden con las diversas vicisitudes que atravesó el señorío. La primera modernización de sus fortalezas parece corresponderse con la construcción en el castillo de Ponferrada de las torres de Cabrera, Caracoles y la parte exterior de la de Monclín, y tenía como objeto reforzar las defensas de la cerca vieja de la villa ante un eventual ataque de los Manrique, poco conformes con la cesión del lugar al conde de Lemos. La obra se caracteriza por presentar todas sus torres abiertas por la gola —por el muro que da al interior de la fortaleza—, para que no se pudiera ofender desde ellas al Castillo Viejo, lo que indica que éste seguía siendo la fortaleza principal de Ponferrada, y que el espacio de la cerca vieja aún no albergaba el grueso de las estancias palaciales.

Con esta referencia, Comatel presenta una torre de iguales características —abierta por la gola—, que podría ser de este periodo, aunque en Ponferrada la reforma también supuso la aparición de las primeras troneras de artillería, cuando las fortalezas se adaptan a las nuevas tecnologías bélicas; por el contrario, en Cornatel, aún perduraron las saeteras simples.

La muerte de la esposa del conde, Beatriz de Castro, producida en 1455, dividió el señorío berciano al heredar Ponferrada y Villafranca su hijo, Alonso Osorio. Sin embargo, la muerte de Alonso, acaecida en 1467 sin descendencia legitima dejará un bastardo, Rodrigo, que finalmente será legitimado por su abuelo. Así, se volvió a concentrar todos los estados bercianos bajo el dominio de Pedro Álvarez Osorio.

Castillo de Cornatel desde el Sureste, junto al camino de acceso.

Precisamente en ese año de 1467 los Irmandiños asolarán muchas de las fortalezas de la nobleza gallega y tras tomar y destruir prácticamente todos los castillos de Galicia y el Bierzo caerán sobre Ponferrada, donde el conde de Lemos, refugiado en él junto a otros nobles gallegos, conseguirá derrotarlos. Los destrozos que los Irmandiños provocaron en las fortalezas obligaron al conde de Lemos a iniciar una nueva campaña de obras en ellas. La abundante documentación escrita conservada nos habla de reconstrucciones casi completas en la fortaleza de Peñaramiro, en la comarca de la Cabrera, los castillos de Monforte de Lemos, Sarria y Castro Caldelas en Galicia, y Balboa, Serracín, Corullón y Comatel, donde se conservó una torre, en el Bierzo.

Interior del castillo de Cornatel antes de la intervención arqueológica de 2005.

El pacto entre Pedro Álvarez Osorio y el conde de Benavente de 1472, por el cual el hijo de éste último, Luís Pimentel, que casaría con la hija del conde de Lemos, Juana Osorio Bazán, y que recibiría los estados de Pedro Álvarez Osorio si éste no tenia hijos varones, podría ser falso, aunque el matrimonio finalmente sí que se consumó, lo que permitió al conde de Lemos mantener todos sus estados hasta su muerte, acaecida en el castillo de Comatel, en 1483. Sin embargo, algunos años antes de su muerte, el conde ya había decidido dejar sus estados a su nieto bastardo, Rodrigo Osorio.

El problema sucesorio no afectaba directamente a Cornatel, pues era un castillo de la rama de los Osorio y no de los Castro. Debió ser por esta razón por la que el Conde se retiro a él, con su mujer y sus hijas, en espera de la llegada de la muerte. Para ello habilitó diversas estancias en él. De esta forma, Rodrigo tenía el campo libre para controlar los otros castillos aunque ello no impidió que tras la muerte del conde cercara el castillo, siendo liberado el sitio por las tropas del conde de Benavente.

Bibliografía:

  • Cobos Guerra, Fernando & de Castro Fernández, José Javier (1998): Castilla y León. Castillos y Fortalezas. León.
  • Cobos Guerra,  Fernando; Retuerce Velasco, Manuel  & Escudero Navarro, Zoa (2009): El castillo de Cornatel, en Priaranza del Bierzo, León. Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León. Cuadernos de Restauración nº 9. Madrid.

CASTILLO DE PONFERRADA. Historia

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            El poblamiento en el cerro del castillo de Ponferrada se remonta a la Edad del Hierro I, aunque será en el periodo medieval cuando se forme el importante conjunto monumental y arqueológico que podemos contemplar en la actualidad. Para Nrt, Arqueólogos, es un verdadero honor el haber podido llevar a cabo todas las intervenciones arqueológicas en este edificio desde el comienzo de su rehabilitación en 1996.

            En este blog os iremos contando poco a poco la historia de este importante castillo y las intervenciones que hemos realizado en estos años. Para comenzar os explicaremos en líneas generales la historia de este edificio.

Nrt arqueólogos, entrada al castillo de Ponferrada (León)

Famosa entrada al castillo de Ponferrada, conocido como el castillo de los Templarios.

En 1196 Alfonso VIII de Castilla ataca el Bierzo, lo que obliga a Alfonso IX de León a reforzar su presencia en la zona y a que emprenda la “puebla” de la villa, organizada por el adelantado Fernán Fernández. En 1211 Alfonso IX hace las paces con la Orden del Temple y les dona la villa de Ponferrada. En 1226 los templarios ya habían fortificado la villa.

Durante el reinado de Fernando IV se produce el juicio contra los templarios y, para evitar la confiscación de Ponferrada, el maestre del Temple, Rodrigo Yánez, entrega la villa al infante don Felipe. Ante las quejas de su tío, el infante don Juan, el rey obliga al maestre a que entregue primero la fortaleza a la corona, para más tarde, en 1310, dársela a éste. Su hijo, don Juan “el tuerto”, es mandado asesinar en Toro en 1324 por orden de Alfonso XI, confiscándosele todas sus villas. La tenencia de Ponferrada se encomendará entonces al conde Alvar Núñez Osorio que a su vez, en 1327, pierde el favor real y su cabeza.

En 1340 Alfonso XI dona Ponferrada a don Pedro Fernández de Castro, su mayordomo mayor, quien comienza seguramente la construcción el llamado castillo viejo. Este fallece en 1343, durante el sitio de Algeciras y a su muerte el castillo pasa a su hija, Juana de Castro. En 1354 su hermano Fernando de Castro utilizará Ponferrada como base para sus ataques contra Pedro I, reuniendo un ejército de 730 hombres a caballo y 1.200 hombres a pie.

Castillo Viejo de Ponferrada. Nrt arqueólogos

En un extremo de la antigua cerca templaria construyó Pedro de Castro el llamado Castillo Viejo.

Doña Juana de Castro muere sin descendencia, el 21 de agosto de 1374. Acto seguido Enrique II se apropia del castillo y se lo entrega a su hijo Enrique que lo mantiene hasta 1394 en que se lo confisca por rebelarse contra él. El rey lo entrega entonces al conde Pedro Enríquez. A su muerte, lo hereda su hijo Fadrique Enríquez, duque de Arjona, que en 1430 es apresado y ahorcado por orden de Juan II de Castilla, acusado de apoyar a los infantes de Aragón. Su viuda Aldonza de Mendoza testa en 1435 y, al no tener hijos, deja Ponferrada a su primo Pedro Manrique, que a su vez muere en 1440 dejando la fortaleza a su hijo Diego Manrique.

Ese mismo año Manrique es obligado a entregar la posesión de Ponferrada a Pedro Álvarez Osorio, conde de Lemos, que le reclamaba por haber casado con Beatriz de Castro, hermana del Duque de Arjona. Sin embargo, Diego Manrique no quedó conforme y en su testamento de 1456 dice: “Y la mí villa de Ponferrada, que don Pedro Alvarez de Osorio me tiene ocupada”.

Por este motivo, el matrimonio Osorio-Castro inicia obras de reforzamiento de las defensas del castillo. En 1453 fundan mayorazgo en la persona de su hijo Alonso Osorio. Dos años más tarde muere Beatriz de Castro, dejando sus bienes a su hijo, Alonso, que toma posesión de Ponferrada el 14 de mayo de 1455. Las relaciones padre e hijo no fueron muy fluidas y se deterioraron mucho. Alonso Osorio fallece el 19 de agosto de 1467, dejando un bastardo llamado Rodrigo, y volviendo Ponferrada a manos de su padre.

Ese mismo año se produce la rebelión de los Irmandiños que arrasó gran parte de las fortalezas de los nobles gallegos y las del conde de Lemos, entre otras, al que expulsaron de sus posesiones gallegas. Después de la Irmandada debe rehacer sus castillos; aunque el de Ponferrada, al no ser tomado, no sufrió demasiados desperfectos. Al año de morir su hijo, Pedro Alvarez Osorio casa en segundas nupcias con María de Bazán, viuda de Juan de Zúñiga y en 1470 nace su hija Juana Osorio. Se realizaron entonces importantes obras en todo el castillo.

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La torre de Malvecino es una de las construidoas por Pedro Álvarez Osorio, Conde de Lemos.

En 1483 el conde de Lemos muere en su castillo de Cornatel, y su nieto Rodrigo Osorio ocupa Corullón y Ponferrada. La fortaleza es disputada por Juana Osorio y sigue siendo reclamada por los Manrique. Fernando el Católico le promete entonces el amparo de sus fortalezas a cambio de entregar Ponferrada a la Corona. En 1484 el rey convoca una comisión que no resuelve el problema sucesorio, por lo que los Reyes Católicos deciden adjudicar Ponferrada a Juana Osorio.

Castillo de Cornatel

Cornatel sirvió de retiro al primer conde de Lemos.

Rodrigo Osorio, segundo conde de Lemos, no acata la sentencia y en 1485 pone cerco a Ponferrada, tomando la fortaleza vieja en abril de ese año. La Corona reacciona secuestrando los bienes y fortalezas del conde y encomendando a Almirante de Castillla la formación de un ejército de 600 lanzas y de cinco a seis mil peones para la toma de todas las plazas y lugares del Bierzo que apoyaban al conde. En julio de 1486 las tropas están sobre Ponferrada y le conminan a rendir la fortaleza en término de ocho días. El conde no se rinde y en abril de 1486 los Reyes Católicos compran los derechos sobre la villa de Ponferrada a doña María de Bazan y sus hijos por 23 millones de maravedís. Adquirida la titularidad por la Corona, emprende ésta un duro asedio con artillería, y en el verano del 86 la toman al asalto.

Tras este suceso, los Reyes Católicos inician en Ponferrada obras de reparación y refuerzo de la fortaleza y así, en 1486, se hace un pago al artillero Gonzalo Vazques, “el cual tuvo cargo de hacer las mantas e reparos que se hiceron para la artilleria e que le mandamos quedar en la fortaleza de Ponferrada a dar orden e hacer una cava e una barrera entre el castillo viejo e nuevo quel Rey e la Reyna nuestros señores mandaron hacer”. Igualmente sabemos que Fernando el Católico “mando hacer un atajo dentro de lafortaleza en entrando a la mano izquierda cabe una torre que se llama de Monclin”. Los Reyes Católicos nombran alcaide a Juan de Torres y en 1506 Fernando ordena pagar a su hijo, también llamado Juan de Torres, 174.400 mrs. Porque “gasto de sus propios dineros en una torre de cal y canto con un zaguan e en otras ciertas obras e reparos que fiso hacer e labrar en la dha fortaleza de Ponferrada”.

Torre de Moclín

Torre de Moclín.

A finales de 1506, la reina viuda doña Juana I ordena al corregidor de Ponferrada que le relacione las necesidades de la fortaleza. En febrero de 1507 se realiza un memorial por el Comendador Fernando de Torres, alcaide del castillo, de las obras que faltan en la fortaleza de Ponferrada y de las necesidades de guarnición, ante las intenciones de los comarcanos y de “como algun gran señor tiene el ojo y respeto aver esta fortaleza si su Alteza en esto no provee”. Pocos meses después el conde de Lemos vuelve a tomar la fortaleza de Ponferrada, con el apoyo del marqués de Astorga sin que el alcaide real pueda hacer nada por defenderse. La reacción del Consejo Real es astuta; por una parte, prometen al conde de Lemos examinar dentro de un año la reclamación sobre la fortaleza y la villa de Ponferrada, y por otro ordenan al conde de Benavente y al duque de Alba que formen un ejército para expulsar al conde de Lemos. Estos rápidamente organizan una tropa de 211 lanzas y 311 infantes, que ocupa Ponferrada, retirándose el conde Rodrigo Osorio a Galicia.

A partir de 1505 se habían comenzado a reparar las murallas de la villa, que eran de tierra y en 1512 se reconstruye la puerta que daba a la pza. de san Andrés. En 1520, muerto Don Rodrigo, la nueva condesa de Lemos escribe a Carlos Y diciendo que continuará al servicio de la Corona “como su padre” y el Emperador ordena entonces que se refuerce la guarnición de Ponferrada.

BIBLIOGRAFÍA:

Fernando Cobos Guerra & José Javier de Castro Fernández: Castilla y León. Castillos y Fortalezas. León, 1998.

Fernando Cobos Guerra & José Javier de Castro Fernández: Castillo de Ponferrada. León, 2002.

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