PREMIO VACCEA 2010 a Fernando Cobos Guerra y Manuel Retuerce Velasco. Texto del discurso de agradecimiento.

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“Sinceramente, queremos agradecer este premio a la Universidad de Valladolid, al Centro de Estudios Vacceos Federico Wattenberg y a los miembros del jurado. Y al hacerlo, no hablo sólo en nombre de mi compañero en el premio, el arqueólogo Manuel Retuerce, y en el mío propio, sino también en el de todos los integrantes de los equipos de arquitectura y arqueología que desde 1992 han trabajado en las diferentes fases de trabajos realizados en el castillo de La Mota de Medina del Campo.

Han pasado ya 18 años -ninguno de mis hijos aquí presentes había nacido- desde que iniciamos los estudios para redactar el Plan Director de La Mota. Algunos recordarán que la decisión de redactar este Plan fue la solución propuesta para salir de una agria polémica previa, en la que parecía que la recuperación de los fosos de la fortaleza renacentista y la salvaguarda del yacimiento prehistórico eran objetivos incompatibles.

El Plan del castillo de La Mota fue posiblemente el primer Plan Director redactado sobre un monumento y su entorno que asumía radicalmente lo que para entonces conocíamos y teníamos, y que debíamos conservar. Lo existente era fruto de una sucesión de estratos que superpuestos o cortándose, sumándose o restándose, formaban un todo coherente en el que no podía existir incompatibilidad sino, por el contrario, una gran riqueza estratigráfica que debíamos ser capaces de interpretar.

La Mota era sin duda el castillo de la más bella torre del Homenaje que todo el mundo creía conocer. Pero también era la primera y más sofisticada fortaleza renacentista que fue realizada por los Reyes Católicos, y, al tiempo, la muralla de cal y canto de la defensa de la Frontera de Castilla con Alfonso VIII; y también, y entonces no sabíamos hasta qué punto, una importante ciudad prehistórica sobre la que la repoblación medieval calcó su traza. Todos esos estratos culturales eran el objeto de nuestro trabajo, y todos debían tener un sitio y una expresión.

En estos 18 años de trabajo han ido pasando muchas cosas. El Plan Director de La Mota fue reconocido y premiado y sirvió de ejemplo para otros planes que luego se hicieron, la torre del Homenaje siguió siendo una referencia para los turistas, pero los fosos y las defensas artilleras se recuperaron y se publicaron sus estudios. Ya hace años que la historia de la fortificación renacentista escrita en Francia y Centroeuropa tienen a La Mota como referencia. (hace sólo unos días nos llegaba un estudio sobre Sicilia que busca sus referentes no tanto en Milán o Venecia como en Medina del Campo y Salsas). Además, la fortificación de cal y canto del siglo XII está a punto de incluirse en el contexto de la Frontera con León como uno de los ejemplos mejor conservados del conjunto, y ahora, suponemos que también gracias a este premio, la ciudad prehistórica empezará a tomar el reconocimiento que su importancia merece.

(Les confesaremos algo: el espectacular foso de dos senos de esta ciudad nos lo encontramos casualmente; sabíamos que el foso renacentista había cortado al foso de la ciudad del siglo XII, pero no podíamos imaginar que éste, a su vez, se hubiera ejecutado precisamente sobre el eje del foso prehistórico). Sin embargo, ahora sabemos que esta reimplantación medieval sobre castros o ciudades prehistóricas pudo deberse a un aprovechamiento consciente de los vestigios de las defensas antiguas.

A diferencia de lo que sucedió con el foso, las casas prehistóricas que ahora se han conservado bajo el nuevo edificio de recepción de visitantes sí que fuimos a buscarlas en nuestra intervención. Conociendo aproximadamente bien la trama de las estructuras medievales y renacentistas del cerro, sabíamos dónde podían estar menos alteradas las de la ciudad prehistórica. Así, en el proyecto del nuevo edificio, programamos un sótano con la intención expresa de documentar un área extensa de ciudad y con la intención oculta de que apareciera algo que mereciera conservarse. De hecho, el área de la excavación arqueológica marcó el tamaño del edificio, que se estiró y vio abrir en su suelo “ventanas” para que los restos pudieran conservarse; a la vez, se definieron todos sus recorridos con el fin de lograr una eficaz musealización, que aún está por completar.

Planificar o proyectar en este tipo de lugares no significa crear corsés artificiales sino definir objetivos y criterios que se adapten a la realidad de la excavación arqueológica. Es cierto que el Plan Director surgió al servicio de la gran Fortaleza que es la Mota y ella era su principal objetivo, pero es precisamente este Plan Director el que ha permitido que tras 18 años sepamos mucho más de la identidad de la ciudad prehistórica de La Mota de lo que aquellos heroicos arqueólogos, que excavaron de emergencia en los panteones del cementerio y en las zanjas de abastecimiento de agua antes del Plan Director, pudieron nunca imaginar.

Me van a permitir que, como arquitecto, les diga —y el Sr. Retuerce está, como arqueólogo, lógicamente de acuerdo— que seguramente ha llegado el momento de reincidir para el mundo prerromano de toda esta zona de la región en la existencia de un escenario de ricas y complejas ciudades con un desarrollo urbano que nada tiene que ver con la idea tan generalizada de unas aldeas con chozas circulares —a modo de lo dibujado en las aventuras de Asterix de la Galia—. Lo que hemos encontrado en La Mota corresponde a una cultura del Hierro I, anterior a los vacceos, pero también nosotros mismos lo hemos vuelto a ver muy recientemente, para los propios vacceos, en las excavaciones realizadas durante 2009 y 2010 en el casco urbano de Montealegre de Campos (Valladolid).

Sin embargo, estas ciudades prehistóricas no se van a caracterizar haciendo “catitas a salto de mata” ni supervisando obras de infraestructuras. Se requiere una planificación territorial y un objetivo científico a escala regional. Nosotros, en La Mota de Medina del campo, sólo hemos sacado a la luz una pequeñísima muestra de esta realidad urbana de la Edad del Hierro. Esperemos que sea al menos la porción suficiente para hacer ver que merece la pena seguir trabajando. Muchas gracias”.

Fernando Cobos Guerra & Manuel Retuerce Velasco

Entrega de los PREMIOS VACCEA 2010. Categoría: “Protección y Conservación del Patrimonio” a Manuel Retuerce y Fernando Cobos. 20/IX/2011

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El pasado día 20 de septiembre de 2011, bajo la presidencia de D. Marcos Sacristán Represa, Rector de la Universidad de Valladolid, en el Aula Triste del Palacio de la Santa Cruz de Valladolid, fueron entregados los Premios Vaccea, 2010, en su 2ª edición, convocados por el Centro de Estudios Vacceos “Federico de Wattenberg” de la Universidad de Valladolid, en sus cuatro categorías:

1/ MECENAZGO: a D. Pablo Álvarez Mezquíriz, gerente de Bodegas Vega Sicilia, por “su decidida e inquebrantable apuesta por el Proyecto Pintia a lo largo del último decenio”.

2/ PROTECCIÓN Y CONSERVACIÓN DEL PATRIMONIO: a D. Manuel Retuerce Velasco, arqueólogo de NRT, Arqueólogos S.L., y D. Fernando Cobos Guerra, arquitecto, por “su intervención en el castillo de La Mota de Medina de Campo (Valladolid) y, muy especialmente, por la solución adoptada para la conservación y exhibición de las excavaciones en el poblado de la 1ª Edad del Hierro en relación con el edificio de recepción de visitantes”.

3/ INVESTIGACIÓN Y DIVULGACIÓN: a D. Ricardo Martín Valls, profesor titular de Prehistoria de la Universidad de Salamanca, por “toda una vida académica dedicada al estudio de la Protohistoria del Valle del Duero y, muy particularmente, por sus trabajos sobre vettones y vacceos”.

4/ COMUNICACIÓN: a D. Ernesto Escapa Gutiérrez, escritor y periodista, por “sus numerosos artículos de prensa y sus libros de viajes, que nos han permitido acercarnos a nuestro patrimonio cultural y paisajístico, aquél en el que nacieron, vivieron y murieron nustros ancestros prerromanos”.

El Jurado, que falló los premios el día 4 de junio de 2010, estuvo presidido por D. Carlos Sanz Mínguez, prof. Titular de Prehistoria de la Universidad de Valladolid y director del Centro de Estudios Vacceos “Federico de Wattenberg”, y constituido por los vocales D. Gonzalo Ruiz Zapatero, catedrático de Prehistoria de la Universidad Complutense de Madrid; Dña. María Bolaños Atienza, directora del Museo Nacional Colegio de San Gregorio de Valladolid; D. Marco Temprano, pintor y grabador; D. Jesús Solís calderón, director de Bodegas y Viñedos Qumrán; y D. Rafael Vega José, editor y periodista; y como secretario, por D. Fernando Romero Carnicero, catedrático de Prehistoria de la Universidad de Valladolid.

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