
Durante cuatro siglos la Meseta formó parte de al-Andalus. Entre principios del siglo VIII y la segunda década del XIII, con diferencias cronológicas, espaciales y variados grados de intensidad, en ella se desarrollaron de forma muy notable todas las manifestaciones de la cultura islámica.
En esta obra se muestra un aspecto de la cultura meseteña andalusí, cual es el de la cerámica, que por primera vez se trata desde un punto de vista regional. Se da a conocer la gran complejidad formal y tipológica existente, los diferentes modos de acabado y la gran variedad de sistemas y temas decorativos, observándose, a la vez, las notables diferencias que se dieron entre la producción omeya y la encuadrable en los imperios africanos de almorávides y almohades.
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