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Castillo de Cornatel

Situaciónaire Historiaaire Bibliografíaaire Intervenciones

  • 2005
  • Objetivos
  • Ficha Técnica

Intervención 2007 - Objetivos

El castillo de Arévalo es actualmente propiedad del Ministerio de Agricultura y Consumo. Desde el año 2003 se vienen realizando obras de restauración y acondicionamiento de todo el edificio a cargo de la empresa TRAGSA (Transformaciones Agrícolas S.A.) y bajo la dirección del arquitecto Antonio Paniagua.
            Uno de los problemas que ha tenido esta estructura, es la abundancia de humedades que se trasmiten a las fábricas de ladrillo, descomponiéndolos. La solución que se ha planteado es realizar un drenaje en el frente del castillo que desagüe el excedente de agua en las laderas de los ríos. La necesidad de realizar este drenaje frente al castillo podría afectar a los restos de un conjunto de estructura que cerraban la fortaleza por el frente; en concreto, parte de una barrera artillera y un baluarte, así como, los restos de un foso con su puente.
            Con el fin de conocer los posibles restos arqueológicos, se optó por realizar cuatro sondeos perpendiculares a la fachada del castillo y, posteriormente, tras el éxito de  estos sondeos, se realizó una excavación en área abierta de gran parte de la explanada que hay frente al castillo.

RESULTADOS
            La intervención arqueológica llevada a cabo frente al castillo de Arévalo ha sacado a la luz un magnífico conjunto defensivo que se anteponía a la fortaleza, compuesto por los restos de una barrera artillera, un baluarte avanzado en forma de D —una pieza única en Castilla y León—, los restos de un puente y un amplio foso. Estas defensas únicamente se documentan en el frente del castillo, ya que los cauces de los ríos Adaja y Arevalillo sirvieron siempre de defensa natural.
            Todo el sistema defensivo se llevó a cabo en dos periodos muy concretos; que si bien no están muy separados en el tiempo —escasamente tres décadas—, sí que presentan unas diferencias arquitectónicas muy significativas:

1º Fase. Álvaro de Zúñiga, duque de Arévalo. Propietario del castillo (1469-1476-1480).
           
En 1469 la villa de Arévalo fue cedida por Enrique IV a Álvaro de Zúñiga. La donación fue una compensación ante la imposibilidad de donarle, tal cómo le había prometido, la ciudad de Trujillo, y a causa de la negativa y resistencia de sus habitantes
De este modo, Álvaro de Zúñiga, que ya poseía la ciudad de Plasencia con el título de conde de Plasencia, con la nueva adquisición conseguirá un fuerte control sobre una de las rutas de la Mesta más importante.
            No sabemos con exactitud si llegó a existir en el lugar alguna fortificación anterior a la llegada del Duque de Arévalo, Si existiese, apenas quedarían restos de ella y ninguno es identificable. Lo que sí sabemos es que realizó una gran reforma o la construcción total de un nuevo castillo, y que a Álvaro de Zúñiga se debe la transformación de un antiguo portillo medieval —que formaba parte de la muralla construida en el S. XII— en la majestuosa Torre del Homenaje que actualmente se observa; adosando a la puerta flanqueada por dos torres cuadradas, dos cuerpos de sillería, el delantero circular y el posterior rectangular. Esta torre presenta algunas saeteras y una tronera de palo y orbe perteneciente a este periodo.
           

Barrera:
            Durante la intervención arqueológica llevada a cabo han salido a la luz los restos de una barrera artillera a la que se le anteponía un foso.
            Una barrera es un recinto bajo que rodea total o parcialmente un castillo. Siendo utilizada desde el S. XIII en Castilla y al-Andalus, no solía levantarse más allá de la mitad de los muros del castillo. Su función principal era la de proteger al edificio de los impactos del armamento pesado; en un principio, de trabuchetes y catapultas y, posteriormente, de la artillería. A partir del S.XV, aparecen con gran número de bocas de tiro y naciendo del fondo de profundos fosos para que la artillería enemiga no pudiese disparar a la base de la barrera.

Barrera

            En la 2ª mitad del S. XV fue común la construcción de estas barreras, debido a que se trataba de la forma más sencilla de adaptar un castillo para el uso de la artillería; y así lo vemos en los cercanos castillos de Turégano, Pedraza de la Sierra o Íscar. 
            La barrera artillera de Arévalo fue construida en mampostería caliza de tamaño mediano, trabada con argamasa de cal y arena y dividida horizontalmente por cintas de ladrillo doble, en lo que es su cara exterior, que forma la escarpa del foso y que arranca desde el lecho de este. El interior está construido a base de sillares de piedra caliza, mientras que las cubiertas de las cámaras estaban formadas con bóvedas de medio punto de ladrillo.
           

Torre de la Duquesa:
            Se han identificado los restos de una estructura semicircular en el extremo oeste de la barrera. Se trataría de la torre de la Duquesa, que aparece citada en los asientos de las obras del castillo de comienzos del S. XVI. Derivado de su propio nombre, la torre debió pertenecer a la duquesa de Arévalo en el último tercio del S. XV. Al coincidir con un límite de la intervención, la torre se encuentra aún en proceso de excavación.

Barrera y Baluarte
       

Conjunto de cámaras de tiro:
            En la zona principal de la barrera artillera —la que protege la fachada del castillo— se ha documentado un conjunto de cuatro cámaras de tiro, separadas en dos grupos por una gran plataforma maciza.
            El primer conjunto está formado por una cámara de planta cuadrada de unos 3x3 m, construida en sillería caliza y que estaría cubierta mediante una bóveda de cañón de ladrillo. El segundo conjunto lo forman tres cámaras de tiro divididas por dos gruesos muros —de los que sólo se ha conservado su huella en el suelo—, aunque comunicadas entre sí a través de pequeñas puertas. Dichas cámaras conservan parte de las troneras, que serían de orbe u orbe y palo; aunque no se sabe con exactitud, ya que se tapiaron con posterioridad. También se conservan restos de las cubiertas, formadas por bóvedas de cañón de ladrillo.
            Dividiendo estos dos conjuntos de cámaras de tiro, se encuentra una gran plataforma maciza de piedra caliza trabada con argamasa de cal y arena. Ésta presenta un acceso al segundo conjunto de cámaras de tiro, mediante una escalera de sillares. La plataforma formaría la entrada principal al castillo por la barrera, a la que se accedería mediante un puente que salvaría un foso. La entrada se encuentra desenfilada con respecto a la entrada del recinto principal, creándose así un acceso en recodo.
            A la altura de la puerta del recinto principal del castillo, la barrera gira 45º hacia el sur. En este tramo desaparecen las cámaras bajas, conservándose parte de un pasillo, un portillo pequeño para bajar al foso y los restos de un pozo con un pasillo subterráneo que se encuentra inconcluso.
             
            2ª fase. Fernando el Católico (1504-1517).
            Ya en poder de la monarquía y tras la muerte de la reina Isabel en 1504, se realizó una gran reforma del castillo, para convertirlo en una moderna fortaleza artillera. Dentro de estas reformas, destaca la transformación de las troneras tradicionales en troneras de buzón, la eliminación del almenado sustituyéndolo por un paramento abocelado o la transformación del castillo en un edificio pentagonal.
            Dentro de los hallazgos realizados en esta Campaña de excavación, pertenecientes a este periodo, cabe destacar el descubrimiento de un baluarte de grandes dimensiones delante de la Torre del Homenaje. Este baluarte, pieza única en Castilla y León, presenta una planta en D y se encuentra en mitad del foso, de modo que su parte inferior está a salvo de la artillería enemiga. En su momento, el ciegue del foso, realizado para crear una explanada abierta frente al castillo, ha motivado que la parte inferior del baluarte se haya conservado en muy buen estado.

Baluarte y torre
           

El baluarte presenta unos muros muy gruesos —superando los 3 m—, para así poder resistir mejor los ataques de la artillería. En su planta inferior tiene siete troneras de buzón, una frontal, dos en los laterales y otras dos dobles —en forma de tenaza— en las esquinas. Las troneras están preparadas para artillería de pequeño calibre, y se encargaban de la defensa del lecho del foso.
            En la esquina noroeste existe una entrada que comunicaría el baluarte con el foso y con el portillo de la barrera. En el interior del baluarte se conservan los restos de tres pilares de planta rectangular de ladrillo, junto con una columna de piedra que se encuentra centrada. Este baluarte tiene al menos una planta más que se ha perdido.
            Con la construcción del baluarte en esa fase, se cambió el acceso al castillo, anulándose la entrada por la barrera y creándose un nuevo puente que, entrando por el flanco sureste del baluarte, hiciese necesario pasar por esta torre defensiva a modo de revellín. De este puente se ha conservado un gran pilar de ladrillo —pero en esta zona aún falta concluir las excavaciones arqueológicas—.

Baluarte desde la torre

 

Conclusiones
            Gracias a la intervención arqueológica llevada a cabo en la campaña de 2007, se han descubierto los restos de una importante barrera artillera y un baluarte de grandes dimensiones, precedidas por un foso, que llega a tener más de 20 m de anchura y 6 de profundidad en algunas zonas.
            Todo este conjunto se puede encuadrar dentro del periodo arquitectónico denominado como arquitectura de transición, correspondiente con el reinado de los Reyes Católicos y que dio un giro de 180 º a la arquitectura militar en Castilla y en Europa.

    

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