Inicio Trabajos Noticias Ediciones Equipo Premios Hallazgos Enlaces Contactos

Trabajos

  • EXCAVACIONES
    • Ávila
      • Castillo de Arévalo
    • Ciudad Real

      • Mina de Almadén
      • Corral de comedias y castillo de Torralba de Calatrava
      • Necrópolis de Tomelloso
    • León
      • Castillo de Cornatel
      • Castillo de Ponferrada
    • Salamanca
      • Catedral de Salamanca
      • Castillo de Alba de Tormes
    • Valladolid
      • Castillo de la Mota
      • Castillo de Íscar
    • Zamora
      • Fuerte de Carbajales de Alba
      • Castillo de Castrotorafe
  • PROYECTOS
    • Calatrava la Vieja
  • CARTAS ARQUEOLÓGICAS
    • Agudo
    • Arenales de San Gregorio
    • Campo de Criptana
    • Carrión de Calatrava
    • Miguelturra
    • Pedro Muñoz
    • Pozuelo de Calatrava
    • Saceruela
    • Socuéllamos
    • Tomelloso
    • Torralba de Calatrava
    • Valdemanco del Esteras
  • PLANES DIRECTORES
    • Castillo de Cornatel (León)
    • Muralla renacentista de Ibiza
    • Castillo de Montizón (Ciudad Real)
    • Castillo de Castrotorafe (Zamora)

Castillo de Cornatel

Situaciónaire Historiaaire Bibliografíaaire Intervenciones

  • 2005

Historia

Aún con unos posibles antecedentes de la Plena Edad Media que lo identifican con el castillo de Urvel, y que han se ser corroborados y precisados en futuras intervenciones arqueológicas, la mayor parte de las estructuras del actual castillo de Cornatel se comprenden entre los ss. XIV y XV, durante la posesión señorial. La evolución del castillo de Cornatel y, a la vez, el transcurrir de la historia comarcal, a lo largo de estos dos siglos bajomedievales, sería la siguiente:

En el año de 1388, un primer Pedro Álvarez Osorio recibe de Juan I de Castilla los señoríos de la Cabrera y Ribera, con los castillos de Peñarramiro, Peñavellosa, Serracín y Comatel. Poco después (1394), Pedro Enríquez, que estaba casado con Isabel de Castro, una descendiente del linaje de los Castro, recibió las villas de Ponferrada y Villafranca, que así vuelven a quedar asociadas a uno de los más importantes linajes de la nobleza gallega —la rama gallega del linaje de los Castro fueron los poseedores del castillo de Ponferrada entre 1340 y 1374—. A la muerte de Pedro Enríquez, sucedida en 1400, hereda su hijo Fadrique, duque de Arjona, que además es también señor de Lemos, Trastámara, Sarriá, Ponferrada y Villafranca.

Es así, que, a caballo de los siglos XIV y XV, El Bierzo quedaba dividido entre algunos de los más sobresalientes representantes de la poderosa nobleza gallega, con dos señoríos locales y algunos dominios monacales, que aún conservaban cierta pujanza en la zona. La localidad de Villafranca, sin estar fortificada, actuaba de centro representativo neutral, al amparo de la tradición del camino de Santiago, donde las distintas familias nobles hacían fundaciones o promovían enterramientos.

Pero en el segundo tercio del siglo XV los distintos señoríos bercianos van a concentrarse en manos de Pedro Álvarez Osorio, nieto de la anterior persona del mismo nombre. Circunstancias históricas de diversa índole y la extraordinaria personalidad de este Osorio van a propiciar que la mayor parte de las fortificaciones que hoy conservamos en El Bierzo lleven su impronta o sean consecuencia directa o indirecta de sus acciones.

Este Pedro Álvarez Osorio, un auténtico señor de “horca y cuchillo”, era hijo de Rodrigo Osorio Valcárcel, quien habla heredado los señoríos de los Osorio y de los Valcárcel. Sin embargo, el otro señorío berciano mencionado antes, el de los Castro, se había dispersado a la muerte del duque de Arjona, producida en 1430: Ponferrada pasó a la mujer del duque, y desde ella a los Manrique; Villafranca al obispo de Santiago; y Lemos y Sarriá a la Corona. Pedro Álvarez Osorio obtendrá ahora los condados de Lemos y Sarriá y comprará Villafranca.

En 1432, siguiendo una vida auténticamente novelesca, había “raptado” del convento a la hermana del duque de Arjona, Beatriz de Castro, y merced a su matrimonio con ella había conseguido recuperar Ponferrada en 1440; convirtiéndose así en el señor absoluto del Bierzo y en el noble más importante de Galicia a mediados del siglo XV.

Cornatel, al igual que las otras fortificaciones del conde, sufrirá en ese momento una importante transformación. Así, en casi todas ellas es posible distinguir tres grandes periodos constructivos que se corresponden con las diversas vicisitudes que atravesó el señorío.
La primera modernización de sus fortalezas parece corresponderse con la construcción en el castillo de Ponferrada de las torres de Cabrera, Caracoles y la parte exterior de la de Monclín, y tenía como objeto reforzar las defensas de la cerca vieja de la villa ante un eventual ataque de los Manrique, poco conformes con la cesión del lugar al conde de Lemos. La obra se caracteriza por presentar todas sus torres abiertas por la gola —por el muro que da al interior de la fortaleza—, para que no se pudieran ofender desde ellas al Castillo Viejo, lo que indica que éste seguía siendo la fortaleza principal de Ponferrada, y que el espacio de 1a cerca vieja aún no albergaba el grueso de las estancias palaciales.

Con esta referencia, Comatel presenta una torre de iguales características abierta por la gola, que podría ser de este periodo, aunque en Ponferrada, la reforma también supuso la aparición de las primeras troneras de artillería, adaptando las fortalezas a las nuevas tecnologías bélicas; por el contrario, en Comatel, aún perduran las saeteras simples.

La muerte de la esposa del conde, Beatriz de Castro, producida en 1455, dividió el señorío berciano, al heredar Ponferrada y Villafranca su hijo Alonso Osorio. Sin embargo, la muerte de Alonso, acaecida en 1467 sin descendencia legitima dejará un bastardo, Rodrigo, que finalmente será legitimado por su abuelo volvió a concentrar todos los estados bercianos bajo el dominio de Pedro Álvarez Osorio.

Precisamente en ese mismo año de 1467 los Irmandiños asolarán muchas de las fortalezas de la nobleza gallega y tras tomar y destruir prácticamente todos los castillos de Galicia y el Bierzo caerán sobre Ponferrada, donde el conde de Lemos, refugiado en él junto a otros nobles gallegos, conseguirá derrotarlos. Los destrozas que los Irmandiños provocaron en las fortalezas obligaron al conde de Lemos a iniciar una nueva campaña de obras en ellas. La abundante documentación conservada nos habla de reconstrucciones casi completas en la fortaleza de Peñaramiro, en. la comarca de la Cabrera, los castillos de Monforte de Lemos, Sarria y Castro Caldelas en Galicia, y Balboa, Serracín, Corullón y Comatel, donde se conservó una torre, en el Bierzo.

La muralla de Ponferrada también conoció importantes reformas, elevándose las rondas y trasdosándose los muros para emplazar la artillería en los adarves, que en su configuración primitiva eran demasiado estrechos. La obra del conde de Lemos fue acompañada, por un amplio despliegue de escudos, los suyos propios y los de su primera mujer, Beatriz de Castro, muerta años antes. Esta circunstancia, que fue puesta de manifiesto años más tarde en el pleito sucesorio del conde de Lemos, no pudo ser ignorada en la época de las obras, por la segunda mujer del conde, María Bazán, con la que el conde había casado en 1468. El silencio de Maria Bazán se explica, sin embargo, en los importantes motivos que el nuevo matrimonio tenía para falsificar deliberadamente las divisas heráldicas. Así, la inclusión de las divisas de Pedro Álvarez Osorio y Beatriz de Castro e incluso el escudo del duque de Arjona podría estar encaminada a justificar los derechos de Pedro Álvarez Osorio sobre Ponferrada en contra de las aspiraciones del conde de Benavente, que en 1468 había obtenido de Enrique IV la donación de los estados del difunto hijo del conde de Lemos, Alonso Osorio, al amparo del matrimonio de éste con la hermana del de Benavente, Leonor Pimentel.

El pacto entre Pedro Álvarez Osorio y el conde de Benavente de 1472, por el cual el hijo de éste último, Luís Pimentel, que casaría con la hija del conde de Lemos, Juana Osorio Bazán, y que recibiría los estados de Pedro Álvarez Osorio si éste no tenia hijos varones, podría ser falso, aunque el matrimonio finalmente sí que se consumó, lo que permitió al conde de Lemos mantener todos sus estados hasta su muerte, acaecida en el castillo de Comatel, en 1483. Sin embargo, algunos años antes de su muerte, el conde ya había decidido dejar sus estados a su nieto bastardo, Rodrigo Osorio.

El problema sucesorio no afectaba directamente a Cornatel, pues era un castillo de la rama de los Osorio y no de los Castro. Debió ser por esta razón por la que el Conde se retiro a él, con su mujer y sus hijas, en espera de la llegada de la muerte. Para ello habilitó diversas estancias en él. De esta forma Rodrigo tenía el campo libre para controlar los otros castillos aunque ello no impidió que, tras la muerte del conde, cercara el castillo, siendo liberado el sitio por las tropas del conde de Benavente.

   

(Tomado y extractado de:COBOS GUERRA, Fernando (2002),Plan Director del Castillo de Cornatel. Villavieja, León. Tomo 2: Estudio Arquitectónico e Histórico-Arqueológico. Documento inédito depositado en la Junta de Castilla y León.)

NRT ARQUEÓLOGOS 2008©