Excavación arqueológica en el castillo de CORNATEL. León

Castillo de Cornatel Añade un comentario

El castillo de Cornatel. Al fondo, la sierra del Caurel, ya en Galicia.

Intervención arqueológica de 2005:

Los trabajos arqueológicos en el castillo de Cornatel se realizaron en el año de 2005, de acuerdo con el Plan Director de Restauración elaborado por el arquitecto Fernando Cobos Guerra. El proyecto específico de la restauración y de la actuación arqueológica, con vistas a su recuperación y puesta en valor, fue realizado por el mismo arquitecto en 2004, por encargo de la Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León y la Diputación Provincial de León. En dicho proyecto se contemplaba la supervisión y excavación arqueológica a lo largo de dicha obra, cuya dirección correspondió a Manuel Retuerce y Luis García, de NRT Arqueólogos S.L.

La actuación arqueológica que se realizó en el castillo tenía como principales objetivos el desescombro del interior de la fortaleza y la ayuda y asesoramiento a la Dirección de Obra en las labores de restauración del edificio en todo lo concerniente a la interpretación constructiva y evolutiva de la historia del castillo. Contaba, además, con el trabajo previo de unos sondeos arqueológicos realizados en 2004. Y todo ello, con el fin de que el lugar pudiera ser acondicionado para la visita y que una buena parte de la fortaleza conociera una recuperación parcial de sus estructuras.

Croquis de la planta del castillo de Cornatel.

Descripción de los restos hallados en la intervención arqueológica:

Rampa mulera de acceso al castillo de Cornatel.

El acceso principal del castillo se localiza en el ángulo noroeste de la fortaleza y está compuesto por una rampa mulera que conduce a la puerta principal, muy bien defendida por un complejo sistema de saeteras.

Tras cruzar la puerta nos encontramos con el patio de armas del castillo. Éste está dominado en todo momento por los afloramientos rocosos, que son los que condicionan la ubicación de los edificios circundantes. Destaca aquí el espolón rocoso del extremo este, aprovechado como otero.

Detalle de los restos del palacio del conde de Lemos y de la puerta de entrada al castillo.

El extremo oeste del castillo está formado por un basamento constructivo, muy potente, que sirve de base a la zona palacial. Es el sector menos protegido, por lo que los elementos defensivos cobran en este punto una mayor relevancia. El basamento tiene planta rectangular (22 m x 12 m aproximadamente), y su fábrica está compuesta de grandes lanchas de piedra pizarrosa dispuestas en plano y trabadas con abundante argamasa de cal y arena. Sobre sus laterales norte, oeste y sur, formando parte de una única obra, existen gruesos muros con 3,25 m de anchura y entre 2 y 2,50 m de altura conservada. Sobre el borde este sólo permanece la huella de un muro desaparecido que no tuvo más de 1 m de ancho. Sobre este basamento se asentó, ya en época muy posterior, por una parte, la muralla del castillo, y por otra, el palacio bajomedieval del conde de Lemos. Éste último aprovechó casi toda la fábrica previa para colocar sobre ella un gran edificio de dos alturas con cubierta a dos aguas, con una galería cubierta en el lateral este, donde se encuentran el acceso al edificio y las escaleras de comunicación entre plantas. No obstante, en los laterales oeste y sur queda un pasillo en “L” entre los muros de palacio y la propia muralla que fue utilizado en un primer momento pero que más tarde, durante el marquesado de Villafranca, sería rellenado voluntariamente para la colocación en la parte más alta de piezas de artillería defensiva.

En el frente norte, inmediatamente al este de la puerta de entrada de la fortaleza nos encontramos con el conjunto formado por la Sala doméstica, su galería y el aljibe. Este conjunto es independiente pero está comunicado, mediante el adarve sobre la puerta de entrada al castillo, con el edificio principal del palacio. La gran sala doméstica utilizó la muralla norte como cierre, amortizando su almenado. Se trata de un gran edificio (13 m x 7 m) con cubierta a dos aguas, cuya planta alta tenía un uso residencial y la inferior, donde los afloramientos rocosos ocupan gran parte del espacio, estaba dedicada a la estabulación o a almacenes. Directamente comunicado con la sala doméstica, hay un aljibe que ocupa el interior de una torre cuadrangular de gruesos muros. Éste contaba con un sistema de recogida de aguas de lluvia, revocos hidráulicos de almagra y estaba cubierto por una bóveda. Al exterior, se localiza una galería cuya parte baja comunicaba la entrada de la sala doméstica con el patio principal y la cámara de tiro que defiende la entrada. La parte alta de la misma, construida en madera, comunicaba la sala noble de la sala doméstica, la parte alta de la torre del aljibe, sobre su bóveda, y los adarves que cruzan sobre la puerta de entrada llevando a la planta noble del edificio principal, con lo que las plantas nobles estaban comunicadas directamente sin necesidad de pasar por el patio.

Torre exenta encontrada durante la excavación del castillo.

Al este de la sala doméstica, sobre la parte más alta de este sector del cerro, se localizó la torre norte. Era una torre exenta de mampostería, que es previa al conjunto de la fortaleza bajomedieval. Cuenta con planta cuadrada de 8 m x 8 m, y su interior es hueco. Esta torre, al igual que el resto de estructuras, se adaptó totalmente al terreno, contando ahora con una altura máxima de 2,40 m y mínima de sólo una hilada. Podría tratarse de una de las estructuras que sobrevivieron al ataque al castillo de los Irmandiños en 1467.

Muralla sur del castillo. Se muestra los mechinales que sostenían el adarve volado de madera.

En la zona entre la torre norte y la sala doméstica se excavaron los huecos entre muros que anteceden a las cámaras de tiro de este sector. Estos huecos fueron rellenados voluntariamente durante el marquesado de Villafranca para la colocación de artillería defensiva.

Por último, la casa colgada no fue objeto de intervención arqueológica, y en la torre del homenaje tan sólo se identificó su nivel de uso. También se limpiaron los adarves de la muralla sur, dejando a descubierto los mechinales que soportaban el adarve volado de madera.

Evolución cronológica de la fortaleza: 

Probable basamento romano sobre el que se levanto el castillo bajomedieval de Cornatel.

El elemento constructivo más antiguo del castillo Cornatel es un gran basamento situado en el extremo occidental de la fortaleza. Con respecto al mismo, no podemos aún establecer su función concreta —quizás militar o religiosa—  ni indicar una cronología absoluta —tal vez, romana, en relación con las cercanas “Médulas”—, indicando tan sólo su gran antigüedad. De todas formas, es muy posible que el basamento nunca fuera finalizado.

Tras un gran lapso de tiempo se levantaría la torre norte, de época plenomedieval. Es una torre cuadrangular que se localiza en la mitad del cerro, en una de los puntos más dominantes del mismo. De factura muy diferente al resto de los aparejos del castillo del conde de Lemos, se trata de una obra anterior, aunque también medieval —¿ss. XIII-XV?—. Es muy posible que fuera a ella a la que se refieren diversos documentos escritos del tiempo del conde de Lemos, en relación con los desperfectos habidos en el castillo de Cornatel, y dentro de los sucesos que acaecieron en las rebeliones de los Irmandiños (1467).

Restos del palacio del conde de Lemos dentro del castillo de Cornatel.

El grueso del recinto amurallado es de mediados del siglo XV y, seguramente, posterior a 1467, obra de Pedro Álvarez Osorio. El mismo conde de Lemos, durante el último tercio del siglo XV, fue el artífice de las reformas que dieron lugar al palacio y a los edificios con él relacionados, todo ello pensado para ser el lugar de retiro de dicha persona.

Durante el marquesado de Villafranca, ya en el siglo XVI, se llevaron a cabo algunas obras de acondicionamiento defensivo de la fortaleza ante la nueva artillería, que ya por estos años había adquirido gran protagonismo. Esas obras pretendían reforzar los puntos de la fortaleza susceptibles de ser atacados con artillería, y consistieron básicamente en el rellenado de huecos para dar consistencia a la muralla y ganar espacio para la colocación de la artillería defensiva. No obstante, algunas de las obras proyectadas, como el desdoblamiento de la muralla sur entre la torre del homenaje y el palacio, no llegaron a ejecutarse. Resultado de las mismas fue la calera “fosilizada” encontrada en el patio.

Tras este período, el castillo de Cornatel fue abandonado, siendo sólo reutilizado para usos ganaderos. Por último, la leyenda que lo envuelve propició la excavación de numerosos y grandes agujeros en busca de fabulosos tesoros inexistentes o de objetos míticos como el Santo Grial.

Bibliografía: 

  • Cobos Guerra, Fernando & de Castro Fernández, José Javier (1998): Castilla y León. Castillos y Fortalezas. León.
  • Cobos Guerra,  Fernando; Retuerce Velasco, Manuel  & Escudero Navarro, Zoa (2009): El castillo de Cornatel, en Priaranza del Bierzo, León. Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León. Cuadernos de Restauración nº 9. Madrid.

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