

Concluyen los trabajos arqueológicos en el entorno de los hornos de tejas de la mina de Almadén (Ciudad Real), bajo la dirección de Diego Lucendo Díaz y Manuel Retuerce Velasco.
Dentro del plan de actuaciones de recuperación y musealización del complejo minero de Almadén, promovido por la empresa MAYASA (Minas de Almadén y Arrayanes S.A.) y en la que viene colaborando N.R.T. Arqueólogos,S.L. desde 2007, se ha actuado en los últimos meses en la excavación y restauración del entorno de los hornos de tejas.
Tras las obras de acondicionamiento del cerco de Buitrones por parte de MAYASA, salió a la luz la estructura de unos hornos de tejas que se encontraban prácticamente enterrados bajo una escombrera de la mina, los daños sufridos por los empujes de los escombros pedían una restauración que consolidase estas estructuras. Al mismo tiempo, se decidió excavar el interior de los mismos y recuperar el nivel de uso original del entorno de los hornos, localizando nuevos elementos enterrados de gran interés y el nivel de uso del frente de la tejera.
El tejar de la mina se construyó a finales del siglo XVII o principios del siguiente, dentro del cerco de Buitrones. El conjunto estaba formado por un par de hornos para cocer la teja y el ladrillo, de planta cuadrada y construidos con ladrillo. Estos hornos se dividían en dos partes: la cámara baja o caldera, que ocupaba la parte inferior de la estructura y es donde se quemaba el combustible y la cámara de cocción, donde se cargarían los materiales (ladrillos, tejas y baldosas) para su cocción. Estas dos cámaras se encuentran separadas por la parrilla, que es un entramado de ladrillo apoyado en cuatro pilares del mismo material que arrancan de la caldera. La parrilla permite el paso homogéneo del calor procedente de la combustión de la caldera a la vez que impide el contacto de los materiales con el combustible.
Junto a los hornos de tejas se ha documentado una alberca donde se amasaba la arcilla para hacer las tejas y ladrillos.
A finales del siglo XIX se transformó la alberca para construir un sistema de obtención de mercurio mediante procesos químicos que recibió el nombre de horno Berrens. La huella que ha dejado este horno ha sido un conjunto de tinajillas y pocetas de decantación.